Una figura de acción, que tuvo diálogo directo con las principales potencias del mundo, y un agudo observador del complejo escenario internacional fue el doctor Emilio Jorge Cárdenas.
Como representante permanente del gobierno argentino ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 1993 y 1996, logró que el país ocupara nuevamente un sillón en el Consejo de Seguridad. Abogado y dedicado a la actividad empresaria, se destacó como un hombre de consulta en política exterior frente a los cambios acelerados del mapa global en las últimas décadas.
Tenía una fuerte
personalidad y se destacaba por su oratoria. En noviembre de 1997 fue
representante personal del entonces secretario general de la ONU, el ghanés Kofi Annan, en Irak, en tiempos en que
el régimen de Saddam Hussein se enfrentaba
con la comunidad internacional por las acusaciones sobre la existencia de armas
de destrucción masiva en su territorio. Fue, además, embajador en República
Dominicana y Guyana.
La función pública
Antes de su salto a
la esfera internacional, Cárdenas trabajó como asesor del entonces ministro de
Obras y Servicios Públicos del gobierno de Menem, Roberto José Dromi, durante
el proceso de reforma del Estado y privatización de empresas públicas, tareas
de consejo que luego se extendieron a la actividad privada.
Durante su actuación
en los organismos internacionales no mantuvo una fluida relación con el
canciller Guido Di Tella. Tuvo, además, algunos cortocircuitos con la gestión
de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, pese a lo cual no perdió la
confianza de Menem.
Entre 1974 y 1976
había sido funcionario de la Corporación de Empresas Nacionales, un organismo
público dependiente del Ministerio de Economía, que supervisaba a las empresas
públicas, en los gobiernos de Juan Domingo Perón e Isabel Martínez de Perón.
Cárdenas asesoró al grupo Roberts en la venta del banco a HSBC, donde continuó como director ejecutivo. Presidió la Asociación de Bancos de la República Argentina, que reunía a los acreedores externos. No aceptó un ofrecimiento de Menem para ocupar la vicepresidencia del Banco Central.
Los banqueros Escasany y Emilio
Cárdenas dialogan con monseñor Jorge Casaretto y Juan Pablo Cafiero, entonces
vicejefe de Gabinete
La actuación
profesional
Emilio J. Cárdenas
había nacido en 1944 y estudió en el Colegio Champagnat, donde se recibió con
medalla de oro. Se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires
(UBA), con estudios de posgrado en la Universidad de Míchigan,
donde obtuvo un máster en Derecho Comparado) y en las de Princeton y de
California.
Su primer trabajo fue
en el despacho jurídico Beccar Varela. Después se asoció a Klein, Mairal &
Cardenas y años más tarde fue el fundador y socio principal del estudio Cárdenas, Cassagne & Asociados, de
reconocida actuación en el campo del derecho. Tuvo especial dedicación a temas
empresarios y a cuestiones de arbitrajes internacionales. Colaboró con mucha
frecuencia con LA NACION.
Ejerció la profesión
de abogado y asesoró a clientes nacionales y extranjeros en temas de derecho
internacional, petróleo y gas. Integró directorios de empresas relacionadas con
petróleo y gas; transporte marítimo; bancos; seguros; seguros de retiro;
servicios médicos; generación y distribución de energía y agricultura, entre
otros campos.
En 1999 fue miembro
del Comité de Inversiones de la ONU y formó parte del comité internacional
asesor del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
Entre 2002 y 2004 fue
presidente de la International Bar Association, una
de las organizaciones jurídicas más prestigiosas del mundo, en la que ocupó
distintas funciones. Desde 2005 a 2009 fue copresidente del Instituto de
Derechos Humanos.
Ejerció la docencia
en la UBA, en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad de
Illinois. Formó parte, además, del Consejo Académico de la Escuela de Política,
Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral.
Participó también del Grupo de Trabajo sobre la Inserción de la Argentina en el Mundo, constituido en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), inspirado en discusiones académicas, para mejorar la gestión de la política exterior argentina.







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