jueves, 7 de noviembre de 2013

Cuando la Argentina era una República, Presidente multado. Artículo aportado por S.E. Prebistero Don Domingo Alberto Soria Sosa OCSSPSIL, Caballero Gran Cruz, Delegado Episcopal para la Liturgia. Orden de Caballeros de Su Santidad el Papa de “San Ignacio de Loyola”.



"Los pueblos que olvidan su historia y sus tradiciones 
no saben de dónde vienen ni hacia dónde van 
y se convierten en pueblos amorfos sin dirección ni sentido".


Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


Cuando la Argentina era una República… 

Del Exmo. SEÑOR PRESIDENTE de la NACIÓN ARGENTINA 
Dr. MARCELO TORCUATO de ALVEAR


PRESIDENTE MULTADO 

A raíz de los últimos sucesos de dominio público recordé una ejemplar anécdota leída hace muchos años en la revista Todo es Historia, que fue creada y dirigida por Félix Luna. El doctor Marcelo Torcuato de Alvear, en esos momentos presidente de la Nación, era muy entusiasta del automovilismo.


Habiendo recibido un vehículo de su preferencia, salió a probar las cualidades mecánicas del automóvil. Enfiló hacia la avenida Costanera y comenzó a acelerar, circunstancia en que fue detenido por un agente de tránsito, quien comenzó a labrar el acta por exceso de velocidad. Cuando le pidió su registro de conductor, constató de quién se trataba y pasado el momento de estupor, lo miró y siguió escribiendo bajo la mirada respetuosa del automovilista.

El agente labró el acta de infracción que ya había iniciado. Días después, el agente fue citado y se presentó en la Casa de Gobierno, donde el Presidente lo hizo pasar a su despacho y lo saludó con un "buen día, mi cabo". El policía le aclaró: "Soy agente", y Alvear sentenció: "Desde hoy usted es «mi cabo», pues recién he firmado el decreto en el que recomiendo su ascenso. Usted cumplió con su deber".

Son gestos de los que está llena nuestra historia, y que eran vividos con la naturalidad propia de un país donde la educación era valorada y la Constitución, respetada.

Dr. Bernardo Ficher 
DNI 4.473.233

Orden de San Ignacio de Loyola

"La Botica de Jackeline"
La voz de la Orden de Loyola en  Espacio "San Gabriel”
 los viernes de 1200 Hs a 1300 Hs, hora Argentina por 
http://www.cadenaam1470.com/


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