sábado, 15 de mayo de 2010

Curia General: SS.EE. Los señores Priores Generales y Capitanes Generales, deberán proponer a los Capellanes de sus respectivas jurisdicciones



Orden de los Caballeros de
Su Santidad el Papa de
San Ignacio de Loyola
Curia General

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OBISPO PROTECTOR EMÉRITO
19, obispo de Córdoba del Tucuman (1831-1836)
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Un símbolo misionero para América Latina





La Prelatura Cluniense o Priorato Nullius Dioeceseos de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (que son las Órdenes Militares Españolas), fue creada por Su Santidad el Beato Papa Pío IX, mediante las Letras Apostólicas Ad Apostolicam, de 18 de noviembre de 1875, ejecutadas por el cardenal Moreno, arzobispo de Toledo, el 15 de mayo de 1876, y promulgadas solemnemente en Ciudad Real, el 4 de junio de 1876, domingo de Pentecostés.

El territorio de este Priorato formaba un «coto redondo», es decir, un territorio continuo, que sustituía a los diseminados por la geografía nacional y enclavados en distintas diócesis, en los que, antes, ejercían su jurisdicción las Órdenes Militares Españolas.


El Prelado de la Orden

El Prelado es el superior religioso del clero de la Orden en la función sacerdotal y vigila la vida religiosa y sacerdotal de los Capellanes y su apostolado con el fin de que lo realicen según la disciplina y el espíritu Ignaciano. Asiste al Comandante General (Gran Maestre ) en el cuidado de la vida y de la observancia religiosa de los miembros de la Orden y en todo lo que concierne al carácter espiritual de las obras de la Orden.

Es el superior religioso del clero de la Orden en la función sacerdotal en las respctivas Lugartenencias, Capitanías, y encomiendas, conforme los preceptos Ignacianos será de la Religión Católica Apostólica Romana, vigila sobre la vida religiosa de los Sacerdotes y sobre su apostolado con el fin de que lo realicen según la disciplina y el espíritu Ignaciano


DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II
SOBRE LA ASISTENCIA ESPIRITUAL A LOS MILITARES

La asistencia espiritual de los militares es algo que la Iglesia ha querido cuidar siempre con extraordinaria solicitud según las diversas circunstancias. Ciertamente éste constituye un determinado grupo social y “por las condiciones peculiares de su vida”, bien porque formen parte de las Fuerzas Armadas de forma voluntaria y estable, bien porque sean llamados a ellas por ley para un tiempo determinado, necesitan una concreta y específica forma de asistencia espiritual; por esta necesidad, a lo largo de los tiempos, ha velado la sagrada jerarquía, y en particular los Romanos Pontífices, dada su función de servicio o “diaconía”proveyendo del mejor modo en cada uno de los casos, con la jurisdicción más apropiada a las personas y a las circunstancias. Por ello se fueron creando en todas partes estructuras eclesiásticas para cada una de las naciones, presididas por un prelado dotado de las necesarias facultades.

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