Hijo del conde de la Puebla Alonso de Cárdenas y de Elvira de Figueroa. Una rama familiar tuvo el señorío de Cárdenas (La Rioja).
García fue comendador de Caravaca (Murcia). En fecha no determinada apareció en la Nueva España.
El primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, llegado en octubre de 1535, recibió al año siguiente, el 24 de julio, a Alvar Núñez Cabeza de Vaca con sus tres compañeros supervivientes y el increíble relato de su expedición por tierras al norte de México.
Estaba vivo el mito de El Dorado. Se envió al franciscano fray Marcos de Niza, quien se adentró por el actual Estado de Sonora (norte de México) y oyó el relato de una “Tierra nueva”.
Hacia allá fue y estuvo en la ciudad de Cíbola. Los indios le dijeron que Cíbola era la menor de las “Siete ciudades”. Retrocedió en busca del gobernador de la Nueva Galicia, Francisco Vázquez de Coronado, que había llegado en el séquito del virrey Mendoza, su tío.
En 1540 oía del franciscano Niza unas fantásticas noticias sobre las “Siete ciudades de Cíbola”. Se comprometió al virrey y se organizó una gran expedición en búsqueda de ese maravilloso país. [...]
ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DEL LINAJE CÁRDENAS
Los Cárdenas compartían un pasado, que, aunque no era mítico, se encontraba unido a una gran casa de la nobleza norteña, la de los López de Haro, señores de Vizcaya. De entrada, podemos señalar que el linaje, cuyo apellido parece que procedía de una villa riojana, arrancó, entre finales del siglo XII y principios del XIII a partir de Lope López de Haro, segundogénito de Lope Díaz de Haro, IX Señor de Vizcaya y señor de Nájera, lo que determinó la similitud del escudo de armas que adoptaron con el blasón de los Haro, según se analizará más adelante1 . 1. Las primeras etapas Como suele ser habitual, el arranque de la estirpe de Cárdenas resulta un tanto oscuro. Algunos autores sitúan su “solar antiguo en las montañas y de allí baxaron a Castilla y poblaron cerca de Nájera en un lugar que hoy se llama Cárdenas”2 . Fernández de Oviedo, más explícito, lo encuadra en las “montañas de Jaca, donde se juntan Aragón e Cataluña” y según un libro de armas que el cronista encontró, “los Cárdenas fueron dos hermanos y uno quedó en Aragón sirviendo al rey Jaime y el otro vino a Castilla para servir a don Fernando III”3 . Se trata, por tanto, de no ticias y retazos del linaje que no parecen ser contradictorios si tenemos en cuenta que, en 1172, Lope López de Haro, contrajo matrimonio con doña María, señora de Almenara y Miranda de Ebro, hija de Armengol, Conde de Urgel y de la Condesa doña Dulce, Infanta de Aragón, uno de cuyos hijos fue Sancho López de Cárdenas, primero del nombre. Teniendo en cuenta la situación de los señoríos de la madre y su procedencia, parece posible que los descendientes de la pareja procedieran de otra zona y acabaran en la Rioja, cerca de las posesiones de la familia de su padre. En todo caso, las circunstancias en que esta familia tomó como apellido el toponímico de la villa riojana resultan más que confusas. En ninguna de las fuentes consultadas se indica en qué momento y si realmente, la villa se convirtió en señorío del nuevo linaje, aunque sabemos que en esta época los señores de Vizcaya lo eran también de Nájera, muy cerca de Cárdenas4 . 1.1. El fundador: Sancho López de Cárdenas Nacido en el reinado de Alfonso VIII, alcanzó su madurez en el de Fernando III, y puede ser considerado como el tronco del linaje5 . Unido en matrimonio con Teresa González, tuvieron por hijos a Lope Sánchez, Gonzalo Sánchez, Sancho López, Rui Sánchez y Juan Sánchez de Cárdenas, participantes destacados en la conquista de Baeza, en 1227, en reconocimiento de lo cual se denominó “monte de Cárdenas” al lugar que les asignaron para atacar la ciudad, quedando testimonio de sus armas en la figura de dos lobos cárdenos en campo de oro, en el arco del Alcázar de la villa, junto con las de otros linajes6 . Este hecho puede ser considerado, por tanto, como el evento en que empieza a destacarse el apellido Cárdenas, momento tras el cual algunos de los hermanos se asentaron en Baeza7 , mientras el resto acudió a la conquista de Córdoba, donde fijaron su residencia8 . En todo caso, uno de los primeros testimonios documentales sobre este personaje nuclear, Sancho López de Cárdenas, es diez años posterior, de 1237, fecha o en la que es mencionado como testigo en un contrato de compraventa, del que aparecía como fiador el rey Fernando III9 . A partir de este punto, existen ciertos problemas para determinar cuál de todos los hermanos continuó la línea que desembocaría más adelante en don Gutierre de Cárdenas: bien el primogénito Lope Sánchez, según algunos autores10; o Rui Sánchez de Cárdenas, según opinión mayoritaria11. De las dos hipótesis nos parece más correcta la segunda, fundamentalmente porque la primera presenta un vacío generacional, ya que indica como descendiente de Lope Sánchez de Cárdenas, en la primera mitad del s. XIII, a Garci López de Cárdenas, que vivió bien entrado el siglo XIV. 1.2. Las generaciones siguientes La línea de la familia continuó en la persona de Rui Sánchez de Cárdenas, uno de los infanzones conquistadores de Baeza, que recibieron posesiones en su repartimiento12. Sin embargo, tras participar en la conquista de Córdoba, junto con su primo Diego López de Haro, XII señor de Vizcaya, fijó en su residencia en dicha ciudad. Casado con Teresa Sánchez de Peralta, tuvieron por hijos, además del primogénito Sancho, a Pedro Ruiz y Juan Ruiz de Cárdenas, que vivieron durante los reinados de Alfonso X y Sancho IV13. Sancho Ruiz de Cárdenas fue, por primogenitura, el continuador de la línea familiar, siendo sucedido, a su vez, por su hijo Lope Sánchez de Cárdenas, coetáneo de Fernando IV y de Alfonso XI, y padre, a su vez, de Garci López, personaje del que contamos con más información. En la siguiente generación, el linaje contó con Garci López de Cárdenas como nuevo “pariente mayor”. En lo referente a su trayectoria político-militar, sabemos que estuvo presente en diversos acontecimientos bélicos de importancia, como la defensa de la ciudad de Córdoba en el año 1367, tomando partido por don Enrique de Trastámara, frente a las fuerzas de Pedro I y el rey de Granada14. Determinados testimonios lo sitúan como regidor en dicha urbe en 138315. Uno de los hechos de mayor relieve en su trayectoria particular, y en la del propio linaje, se relaciona con el inicio del proceso de inserción en la caballería de órdenes militares, que, en este caso se concretó en la orden de Calatrava, aunque más adelante, en el siglo XV sería la de Santiago la que sirvió a sus miembros como instrumento de ascenso social. Ya dentro de la orden, durante el maestrazgo de Pedro Muñiz Godoy, desde 1369 hasta 1384, llegó a ocupar posiciones importantes, ejerciendo la relevante dignidad de clavero16. Además, encontramos otras referencias suyas en un privilegio del maestre calatravo del año 136917, así como en el bulario de la orden, donde aparece como lugarteniente en el Campo de Calatrava en el año 138218. Todo indica que algunos parientes debieron de integrarse entre los caballeros calatravos, como parece el caso de un tal Pedro Muñiz de Cárdenas, comendador de Mudela, bajo el maestrazgo de Gonzalo Núñez de Guzmán y, posteriormente comendador de Sabiote y lugarteniente en el Campo de Calatrava, todo ello entre 1385 y 140419. Más allá del posible comportamiento nepotista de Garci López, lo cierto es que con él se sentaron las bases del proceso por el que los Cárdenas supieron servirse de las posibilidades que este tipo de instituciones ofrecían a quienes se integraban en ellas, para consolidar su patrimonio y lograr su ascenso social. En el caso de Garci López de Cárdenas, de hecho, la dignidad de la clavería, la segunda en importancia en el esquema organizativo de la orden de Calatrava, le permitió percibir elevadas rentas20, convirtiéndose, por tanto, en el primer personaje de la línea familiar con cierta relevancia y poder. Antes de tomar el hábito calatravo, contrajo matrimonio con María Ruiz de Haro, según se indica en la crónica de Rades: “fue primero casado y tuvo hijos en Ocaña. Nieto suyo fue don García López de Cárdenas, padre de don Alonso de Cárdenas maestre de Santiago”21. Llegados a este punto, es necesario hacer una pequeña referencia a su vinculación con Ocaña, como lugar de residencia. Al parecer, fue el primer miembro de la familia que residió en dicha villa –donde probablemente su esposa tuvo residencia y hacienda22–, y allí nacieron sus hijos, hasta que, tras enviudar, ingresó en la orden de Calatrava. El Nobiliario de Haro también asegura que se casó en Ocaña en donde “moraban muchos caballeros que andaban en la Corte de los maestres de Santiago”23, algo que sin duda animó a que sus sucesores se inclinaran por esta orden. Su hijo y sucesor en la jefatura del linaje fue Lope Ruiz de Cárdenas, cuya presencia se confirma en algunas escrituras de 138024. Participó en las incursiones habituales contra el reino de Granada efectuadas por don Fernando de Antequera; así, sabemos que, a pesar de que por estas fechas ya debía de ser de edad bastante avanzada, estuvo presente en la toma de Zahara y en Setenil, y por ello, aparecía en el reparto de los pertrechos de guerra para su traslado25. 1.3. Garci López de Cárdenas: la vinculación a la orden de Santiago y la escisión de la estirpe En la generación siguiente, el linaje continuó su vinculación con las órdenes militares, pero con un importante matiz: en adelante la inserción se llevaría a cabo en la de Santiago. No cabe duda de que dicha orden se convirtió en una referencia para la constitución del linaje de los Cárdenas, sirviendo de elemento cohesionador en el interior, así como de plataforma de promoción y de identificación en su entorno sociopolítico. Muchos de sus miembros ocuparon durante el siglo XV diversas encomiendas, y en algunos casos, llegaron a acceder a cargos de la máxima relevancia. Como fuente de riqueza y patrimonio, la pertenencia a dicha institución se convirtió en un importante recurso de promoción para miembros de la nobleza media y sobre todo para los segundones, apartados de la herencia familiar en favor del mayorazgo del primogénito; así, los caballeros de las órdenes se forjaban un patrimonio, entre otras cosas, con las rentas de las encomiendas, a cambio de algunas obligaciones, como contribuir con un número determinado de lanzas cuando se solicitaba y tributar la décima parte a los conventos mayores26. Como bien sabemos, durante el siglo XV se afianzó el proceso de patrimonialización y el gobierno de las distintas encomiendas habitualmente pasaba de padres a hijos, de tal modo que las diferentes familias definían sus zonas de actuación e intentaban controlar las encomiendas más cercanas a sus señoríos y parcelas de poder. Las alianzas matrimoniales y las redes clientelares entre la nobleza de estatus medio y bajo de las ciudades se convirtieron en la forma de conseguirlo27. Precisamente es esta estrategia la que puso en práctica el linaje en estudio, desde principios del siglo XV, que llegaría a su culmen después, durante la titularidad de Gutierre de Cárdenas En las últimas décadas del siglo XIV, el nuevo cabeza de linaje, tomó el hábito de Santiago, iniciando la presencia de los Cárdenas en dicha orden, que no haría otra cosa que afianzarse en el futuro, hasta tal punto que Salazar y Castro llegó a afirmar “a mi parecer, no habrá otra familia que haya tenido tanto ilustres hijos en una Orden sola”28. Efectivamente, desde estos momentos estarían estrechamente vinculados a la institución santiaguista, pasando a convertirse en una de las familias con más miembros en sus filas29. Nos consta que, en 1387, era comendador de Socovos, tras lo cual fue nombrado, según se hace constar en la crónica de Rades, “comendador mayor y treze”30. En ese año, con motivo del fallecimiento de Garci Fernández de Villagarcía, maestre de la orden, fue elegido para el maestrazgo Lorenzo Suárez Figueroa, siendo designado Garci López de Cárdenas para la relevante dignidad de comendador mayor de Castilla31. Como titular de la encomienda albaceteña de Socovos, que ocuparía hasta 141432, participó en las luchas contra los musulmanes y sabemos que su presencia fue incluso solicitada por el mariscal de Castilla, Fernán García de Ferrera, para dirigirse el 9 de febrero de 1407 a la ciudad de Vera “por ver si fallarían ay pelea con los moros que dezían que estaban ay juntos”33. Los cristianos asentaron el Real, talaron las huertas de Vera y la atacaron por las tres puertas que tenía la ciudad, en una batalla, en la que, por desgracia, falleció su hijo Lope Ruiz de Cárdenas34.

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