martes, 12 de agosto de 2014

Como la Cocaína Gobierna el Mundo”. Su influencia en la economía y en la política mundial, y más específicamente en la América Latina.





Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios. Herederos de Misioneros y educadores, viajeros y descubridores, cartógrafos y geógrafos, hombres de teología y espada, de ciencia y espiritualidad, conspiradores políticos o pacificadores, los jesuitas han sido, desde la fundación de la Compañía de Jesús una de las órdenes religiosas más importantes y controvertidas de la cristiandad; efectivamente, un grupo muy influyente a nivel mundial.

Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)

Bandera de las Américas, adoptada como símbolo de las Américas
por la séptima conferencia internacional Americana de
Montevideo el 13 de diciembre de 1933
Se dedicaba a los gastos de la guerra contra los infieles



Sitio web del Apostolado Social de la Conferencia de
Provinciales Jesuitas de América Latina, CPAL


En el año 2012, cuando fueron lanzados el iPhone5 y el iPad Mini, las acciones de Apple subieron un 67% en la bolsa. Si alguien hubiese invertido mil dólares en acciones de la empresa a comienzo del año, tendría ahora 1670 euros, lo que sería considerado un resultado óptimo. Sin embargo, si esa misma persona hubiera invertido mil euros en cocaína, habría ganado 182.000 euros. “La cocaína es la respuesta universal a la necesidad de liquidez”. Por Sylvia Colombo.


Quién dice eso es Roberto Saviano, de 33 años, cuando explica en entrevistas recientes, la necesidad que sintió de intentar entender la importancia de la cocaína en la economía y en la política mundial, y más específicamente en la América Latina de nuestros días. El premiado y perseguido autor de ”Gomorra”, sobre la mafia italiana, que vive en Nueva York escondido y protegido por guardaespaldas, lanza ahora ”CeroCeroCero? –Como la Cocaína Gobierna el Mundo”. En los países de lengua hispánica el libro ya fue lanzado, pero Brasil tendrá que esperar un poco más, pues Saviano está escribiendo un apéndice que trata sobre la captura del líder del narcotráfico mexicano Chapo Guzmán, realizada el 22 de febrero, cuando el escritor ya había terminado la primera versión del libro. Aquí, saldrá por la Companhia das Letras
Leí la obra durante viajes recientes a Colombia, México y Argentina, y lo que más me llamó la atención es el inmenso contraste entre la magnitud y la gravedad del asunto que él trata (con cifras y revelaciones inéditas) y la casi completa ausencia del tema en la lista de la discusión política y de las campañas electorales en esos países. Cubrí la elección mexicana en 2012, y la cuestión de la seguridad y de cuánto se debería gastar con el Ejército para combatir el narcotráfico eran, obviamente, temas de los presidenciables. No así, qué hacer con el consumo y con el vicio, legalización o no, ni como exigir que el principal comprador del producto, los Estados Unidos, apresure el debate sobre el asunto.
Sentí lo mismo en Colombia las últimas semanas. Las negociaciones de paz con las guerrillas que participan de la red de narcotráfico fueron el tema de la campaña electoral, pero no así, qué hacer con el origen de la cuestión, que es la discusión sobre legalizar o no las drogas y cuál sería la asistencia que el Estado debe dar a los afectados. El presidente reelecto, Juan Manuel Santos, defiende, pero con mucha cautela, que se consideren otras vías para lidiar con el problema además de la bélica y que se transforme también en una discusión de salud pública. Sin embargo, esas opiniones casi le costaron la presidencia con el candidato de línea dura Óscar Iván Zuluaga. Enrique Peñalosa, el único candidato que habló abiertamente sobre legalizar una droga, la marihuana, cayó rápido para el quinto puesto en la elección.
Argentina ya se volvió ruta del narcotráfico pues los carteles colombianos perdieron poder en los 90. Centralizando una producción de coca que viene de Paraguay y de Perú, el país vecino cocina y exporta cocaína en grandes cantidades, que viajan desde pistas de aterrizaje clandestinas localizadas en el norte del país. De allí viajan hacia Europa y África. Organizaciones de combate al narcotráfico denuncian el aumento del problema de forma radical durante los años de los Kirchner. Sin embargo, el asunto no aparece en los discursos de los políticos, no fue tema en la reelección de Cristina en 2011, ni en las elecciones legislativas del año pasado. Probablemente pasará lo mismo el año que viene, cuando nuevamente se elegirá nuevo presidente.
Al parecer, el tema de la droga es un tabú en esos países porque además de generar mucho dinero, está vinculada con el poder, generalmente de los gobiernos regionales, de los cuales depende la elección de los presidentes. Permaneciendo fuera de debate, el poder de la droga no hace más que crecer.
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Eso es lo que Saviano intenta mostrarnos en su nuevo libro, al describir cómo operan las grandes empresas de narcotráfico y como mantienen gobiernos bajo control. El italiano es un defensor de la idea de que únicamente la solución bélica, no está resolviendo el problema y trae números que indican que el problema es aún más grave desde que algunos gobiernos comenzaron a actuar militarmente contra los cárteles. En México, el número oficial de muertos en la guerra, iniciada en 2006 por el gobierno conservador de Felipe Calderón, es de más de 60 mil personas, mientras que estimaciones extra-oficiales hablan de cerca de 100 mil, con igual cifra para los desaparecidos.
Después del inicio, el escritor italiano trata de deconstruir la Idea de que el asunto de la droga se resume a adictos marginales y ridículos narcotraficantes, de sombrero y botas, andando en carros lujosos. ”La cocaína es consumida por quién está sentado a tu lado en el tren y que aspiró para levantarse esta mañana, o el conductor que te lleva a casa y que quiere cumplir sus horas extras sin sentir calambres. Si no son ellos, es la enfermera que está cambiando el catéter de tu abuelo y para quién la cocaína hace que todo parezca más liviano, hasta las noches”.
Es impresionante cómo Saviano pudo conseguir datos e intrigas de los principales carteles mexicanos, y el libro trae una construcción electrizante de sus internas. Con detalles, muestra como en la década de los 80, los señores de la droga Pablo Escobar (Colombia) y Félix Gallardo (México) delimitaron y decidieron la división de la producción y distribución en el continente. El libro también responde otras preguntas. ¿Cuáles son las diferencias entre los sangrientos Zetas y los disciplinados miembros del cartel de Sinaloa? ¿Qué quieren los Caballeros Templarios, que prohíben el consumo de drogas en territorio nacional y son extremadamente religiosos y conservadores? ¿Cómo los poderes locales, desde los empresariados regionales a las administraciones de los municipios están siendo corrompidos e invadidos? ¿Cómo son las prácticas de extorsión? ¿Cómo dueños de pequeños negocios se transforman en parte importante de la cadena? ¿Cómo viven y mueren los que se dedican al narcotráfico?
El propio Saviano admitió que ”escribir sobre cocaína es como consumirla”, pues se trata de un asunto extremadamente adictivo. La cantidad de anécdotas, historias espectaculares y personajes exagerados, provocarían la envidia de Gabriel García Márquez. Líderes de los carteles que fueron enterrados en inmensos mausoleos en medio de las favelas, fiestas en las que despilfarraban millones, al lado de decapitaciones en masa y de grandes operaciones armadas por medio electrónico y clandestino. El estilo narrativo de Saviano, elegante y detallista, muestra cómo de hecho se rindió tanto al elemento de aventura que hay en la descripción de la construcción y actividad de los grandes carteles como a aquel del horror, de los asesinatos colectivos y degollamientos en masa.
Su cautelosa defensa a la legalización, ha sido hecha en entrevistas, con afirmaciones como éstas que dio al diario argentino ”La Nación”. ”La legalización no es fácil de afrontar. Se llega a ella porque la prohibición de la droga creó un sistema terrible. La legalización no es la solución del problema, pero crea una nueva estrategia. Es verdad que los laboratorios farmacéuticos iniciarán una batalla para dominar el mercado en cuanto comiencen a regir otras leyes. Crearán nuevas drogas para el consumo. Pero si dejamos la droga al cartel de los Zetas o a la ‘Ndrangheta (mafia calabresa), no estamos en una situación mejor que si la dejáramos, por ejemplo, a un laboratorio como Pfeiffer. En este último caso, el problema serían las firmas farmacéuticas, su inmenso poder, el monopolio, las increíbles estrategias que utilizan para captar a los médicos. Estoy convencido de que la legalización es una elección inevitable, dolorosa en el plano moral, pero necesaria. ¿De la cocaína también? Sí, también de la cocaína, pero bajo reglas distintas de las de la marihuana. Con una campaña seria, como se hace con el tabaco, que pueda quitar la fascinación de lo prohibido.”
Traducción de Constanza Solórzano, para www.cpalsocial.org

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