viernes, 14 de marzo de 2014

Un Padre que se hace cargo de las personas como sacerdote y misionero es el Papa Francisco. Entrevista al jesuita Guillermo Ortiz, en el primer aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio como Obispo de Roma.




Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


RV - Entrevista al jesuita Guillermo Ortiz, en el primer aniversario de la elección de Jorge Mario Bergoglio como Obispo de Roma. AUDIO.

- Usted conoce bien a Papa Francisco, porque él lo recibió en la Compañía de Jesús, y fue su formador y párroco.

Conozco al padre Bergoglio desde 1977 cuando pedí entrar a la Compañía de Jesús, siendo él el superior provincial de los jesuitas argentinos. Podría decir, para sintetizar en esta entrevista, que conozco a un padre, un sacerdote, un misionero, un hombre modelado por el llamado de Dios en su corazón y su respuesta, su sí a Dios constante; modelado por la espiritualidad ignaciana, por los ejercicios espirituales; por el celo apostólico; por el fuego del Espíritu de Dios en su corazón, como él mismo dice en su exhortación apostólica: “La alegría del Evangelio”.

A lo largo de este primer año de Pontificado, muchas personas me han preguntado qué aspecto lo representa mejor y en mi opinión es: la paternidad. Pongo el ejemplo del papá que tiene temor de decirle a un hijo cómo son las cosas por miedo a que el hijo se enoje con él, deje de quererlo o se vaya de la casa. Eso pasa mucho y yo lo veo en el confesionario cuando hablo con los papás, las dificultades que sienten.

Como formador jesuita, el padre Bergoglio fue en mi experiencia un padre. Padre en el sentido que se ocupa de vos, que te mira, que te considera, que se hace cargo como padre, pero que a su vez es capaz de decirte las cosas y exigirte lo que corresponde sin temor, pero acompañándote. Su objetivo era que uno conociera la Compañía de Jesús. A la formación la llamamos “probación” porque es una prueba para ver si el Señor te llama, para saber qué es la Compañía de Jesús y para ver si uno es capaz de ser jesuita. Entonces él te decía las cosas, estaba cerca, te acompañaba.

Creo que esta paternidad suya tan grande tiene que ver también con el hecho de que él no se ocupaba solamente de la parte intelectual -porque estábamos estudiando filosofía, teología, humanidades- sino también de la parte espiritual. Estaba todo unido, nosotros también teníamos que limpiar la casa, hacer la comida, teníamos animales que cuidar para poder tener carne para comer, teníamos huerta, teníamos todas estas cosas, y él trabajaba con nosotros.

Una cosa que yo siempre cuento podíamos estar haciendo dirección espiritual, acompañamiento espiritual o cuenta de conciencia y cortábamos porque era el momento en que había que pasar por la lavandería para poner la ropa en el lavarropas, y lo hacía él, después que sacaba la ropa, nos llamaba para que nosotros la colgáramos para secarse. Creo que una de las cosas que se ven es que es un hombre práctico, es un hombre muy capaz.

- ¿Qué aspectos de esta paternidad le gustaría resaltar? 

Algunos piensan que no tiene formación intelectual, pero él tiene una capacidad intelectual extraordinaria. Es capaz de escribir un libro, elaborar un discurso, dar clases. Yo lo he tenido como profesor de pastoral en el colegio Máximo de San José en San Miguel, Facultades de Teología y Filosofía. Si tiene que dar una clase, una lección, incluso alguna clase inaugural de la Universidad al inicio del año -en la que participé- realmente es extraordinaria su capacidad intelectual, su conocimiento de autores, etc.


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