domingo, 2 de marzo de 2014

8 de Marzo. Homenaje a la MUJER en su día, en el año del Bicentenario de la Restauración de la Compañía de Jesús, recordando a Juana de Austria única mujer jesuita.





Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


El video trata la Biografía de Juana de Austria, nacida en 1535 en Madrid (cap), hija de Carlos V y hermana de Felipe II. Se muestran las razones de su regencia en España durante los años 1554 a 1559 y se hace una descripción de su personalidad resaltándose su firmeza de gobierno. Fundadora del convento de las descalzas reales de Madrid (cap), murió guardando el secreto de ser la primera mujer que militó en la compañía de Jesús.

Solo Juana de Austria profesó los votos, convirtiéndose en la única mujer jesuita que ha habido en la historia.

El 26 de octubre de 1554 se reunieron en Roma el P. Nadal, el P. Olave, Luís Gonçalves da Câmara, Juan Alfonso de Polanco y el doctor Cristóbal y, correspondiendo a la petición de Francisco de Borja, aceptaron en la Compañía de Jesús a la hija de Carlos V. «El mismo Ignacio de Loyola comunica a Juana por escrito su admisión, aunque lo hace veladamente, sin hacer alusiones a su nombre real», señala Antonio Villacorta Baños, autor del libro «La jesuita» (Editorial Ariel).

La petición de Francisco de Borja, defensor de los deseos de Juana de Austria, «fue algo que incomodó a Ignacio de Loyola», pero «se vio obligado a aceptar dada la significación social de la solicitante», considera el escritor especializado en la Edad Moderna de España y Portugal. La Compañía era una institución religiosa naciente y «precisaba de apoyatura» para la creación de centros de enseñanza, justifica Villacorta, que señala además otras razones «que tienen que ver incluso con su consolidación en Roma».

Ignacio de Loyola y Juana de Austria no llegaron a conocerse en persona, pero sí se trataron por escrito e incluso tuvieron sus «desencuentros», según relata el escritor: «Ignacio, a toda costa, quería desvincular a sus hijos de los oficios "cortesanos" y Juana, por el contrario, reivindicaba su derecho a servirse de ellos». La regente llegó a prohibir que salieran de España el padre Antonio de Araoz y Francisco de Borja porque precisaba de sus servicios, pese a que el fundador de la Compañía de Jesús había previsto para ellos otros destinos y funciones. Sin embargo, «es obvio que Ignacio de Loyola y Juana de Austria mantuvieron una relación provechosa para ambos», afirma Villacorta citando un escrito de San Ignacio a Nadal: «La voluntad tan buena del Príncipe (Felipe) y la Princesa su hermana (Juana de Austria) para con la Compañía, nos consuela en el Señor, esperando se servirá de tales medios su divina Majestad para algunas buenas obras de su servicio y bien común».

El ingreso en la Compañía de Jesús no modificó la vida de Juana de Austria, al menos de cara al exterior, por lo que nadie se enteró de su secreto. Para Villacorta Baños, su forma de gobernar «habría tenido las mismas improntas» si no hubiese sido jesuita, «pues su religiosidad era ya patente». En el siglo XVI la religión impregnaba por completo la vida de un cristiano.


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