domingo, 16 de febrero de 2014

HONESTIDAD POLÍTICO – MILITAR DE GUEMES, por Fray Benito Pistoia. Colaboración de S.E. Profesora Doña María Cristina Fernández OCSSPSIL. Académica Correspondiente del Instituto Güemesiano de Salta en Buenos Aires.



S.E
. Don Carlos Gustavo Lavado Roqué y el General Don 

"Martín Miguel de Güemes".
 i. ISAAC3 ROQUÉ GÜEMES, b. 1846, Córdoba, Córdoba, Argentina; d. 29 de marzo 1920, Córdoba, Córdoba, Argentina. 10. ii. ENRIQUETA ROQUÉ GÜEMES, b. 1847, Córdoba, Córdoba, Argentina. iii. CONSTANCIA ROQUÉ GÜEMES, b. 10 1849, Córdoba, Córdoba, Argentina; m. PABLO C BELISLE, 09 Jun 1892, Córdoba, Córdoba, Argentina; Matrimonio: Nuestra Señora del Pilar 



Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)




 HONESTIDAD POLÍTICO MILITAR DE GÜEMES 

En las Conclusiones de su obra Pensamiento Político de Güemes, publicada en 1978, Fray Benito Honorato Pistoia considera como una personalidad excepcional a Martín Miguel de Güemes diciendo que él fue “El hombre en cuyas manos reside por el espacio de once años, de 1810 a 1821, la suerte de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Hablo de un período más largo de lo que se considera normalmente, es decir desde 1814 en adelante, porque pienso que en Güemes no hay que ver únicamente la actuación directa en las acciones de resistencia a los seis ejércitos realistas, sino su preparación humana y cívica que comienza en 1810. Luego su posibilidad de acercamiento al gran mundo del Puerto con sus ideas, sus novedades, sus incentivos hacia la extranjerización de nuestra cultura, su comprensión de los problemas sociales de los pueblos, el antagonismo entre el Gobierno Central y los Pueblos del Interior.

Pienso que Güemes asimila como nadie y más que nadie, en su tiempo, estas realidades. Y sobre esta base formativa humana, he buscado encuadrar su pensamiento político, en la convicción serena de que había que reivindicárselo, aunque no fuera con estos fogonazos, para dar lugar a estudios más profundos, y principalmente más documentados.

Creo que, de haber podido estar en contacto con el inmenso caudal de noticias que encierra el Archivo Güemes, el trabajo hubiera sido otra realidad. No niego alguna posibilidad de acercamiento a uno que otro documento original, pero distinto hubiera sido estar en contacto con el epistolario güemense y no sacar su pensamiento a través únicamente de las contestaciones al héroe salteño. No niego lo arduo del trabajo. Tampoco estoy convencido de haber acabado con el tema.

Güemes es una personalidad plurifacética. Su pensamiento, su vida, su acción responden, sin embargo, a una dirictura única, que se puede relacionar sencilla y claramente, en su entrega para sus hermanos americanos. Y para él son americanos sus hermanos salteños, los de su Patria Chica y los de su Patria Grande. Para él su gaucho, el hermano de sus quebradas y de sus valles, tiene el mismo derecho que el hombre de la gran metrópoli. Esto da lugar a su enfoque social de gobierno, a tantas determinaciones, aparentemente absurdas, pero que responden a esa realidad social que se ha hecho carne en él.

Güemes no es solo un guerrero que lucha por su Patria Grande y por su Patria Chica, sino es el gobernante sabio, que seguramente en otras circunstancias hubiese actuado distinto, sin lesionar derechos particulares. Algunas de sus afirmaciones lo revelan claramente, aclarando que tal o cual actitud de él respondía únicamente a esas circunstancias. Es el hombre que ama a su Patria, por la cual, decía, “soy capaz de romper hasta con mi padre”.

No es de todos los días escuchar estas afirmaciones. Tampoco es de todos los días, que ni a su madre le perdona le entrega forzosa de los recursos para sus partidas de defensa.

Hay entonces un norte político ante el cual no claudica ni un solo momento. Para eso su actitud esencialmente positiva frente al Congreso de Tucumán y las directivas de su gobierno a los diputados. Para eso su actitud frente a Rondeau, Jefe del Ejército del Perú, a las insinuaciones de Artigas, a las amenazas de Aráoz. Para ese espíritu americanista, la identidad con San Martín, la Paz y el numeroso epistolario con Belgrano.

Güemes vive esa realidad, la realiza en un ambiente, con los medios que encuentra más apropiados para su logro. Y que lo haya conseguido, significa de por sí, su honestidad político – militar al servicio de los pueblos de América. Sin embargo, que lo haya conseguido yo ubicar en ese sentido, es la preocupación.

Considero mi libro una puerta abierta a la investigación más profunda. Y si alguien sigue el camino, creo haber conseguido, por lo menos en parte, el fin del trabajo”, expresa Fray Pistoia.


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