viernes, 21 de febrero de 2014

ANTE EL AVANCE DEL NARCOTRÁFICO, BERNI PROPONE RENDIRNOS. Por el Dr Julio César Aráoz (ex titular de la SEDRONAR).




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Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


Las encuestas indican que la mayoría de los argentinos consideran que la inseguridad es nuestro problema principal, una percepción justificada por la proliferación de delitos contra las personas y la propiedad que no son prevenidos, controlados y reprimidos por las fuerzas policiales y de seguridad. Esos resultados insatisfactorios de la indelegable responsabilidad del Estado de velar por la seguridad de las personas y de sus bienes, hasta ahora no habían servido de justificación para que alguien propusiera que el Estado se rinda ante los delincuentes al despenalizar los delitos que no se sabe evitar y sancionar del modo debido.

Pero ahora fue nada menos que el secretario de ¿Seguridad? de la Nación, Sergio Berni, quien planteó despenalizar el narcotráfico, ya que “no hay posibilidades matemáticas de que la persecución policial pueda contra él”, frase que atribuyó a quien fue el capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria y que según el alto funcionario “es verdad”, ya que el combate contra al narcotráfico “es la lucha del gato y el ratón" y aquí los narcotraficantes serían el gato que se come al ratón, o sea a las fuerzas de seguridad del Estado que Berni debe conducir.

Una de las falacias de los supuestos dichos de Escobar Gaviria que Berni considera verdaderos es suponer que a la defensa de la sociedad a través de la legítima persecución policial al delito y a los delincuentes puede aplicarse un cálculo matemático de posibilidades que mida la relación costo-beneficio y así decidir si se ejerce o no esa defensa, a la que en verdad el Estado no puede renunciar sin perder su razón de ser.

También falló aquella estimación de Escobar Gaviria que avala Berni, según la cual “no hay posibilidades matemáticas de que la persecución policial pueda con el narcotráfico”, ya que la persecución de la Policía Nacional de Colombia concluyó en dar muerte al autor de la predicción. Claro que el capítulo de la serie televisiva sobre el “Patrón del Mal” en la que se describe su derrota final aquí todavía no se exhibió y puede que por eso no haya sido tenido en cuenta por Berni, cuando hizo sus desvergonzadas declaraciones.

De ahí que las policías y las fuerzas de seguridad tengan el deber inexcusable de librar el buen combate contra esos comerciantes de la muerte que son los narcotraficantes, aunque somos conscientes que esa es una condición necesaria pero no suficiente en la lucha contra la grave epidemia que padece la Argentina por el creciente consumo de drogas prohibidas.

Sabemos que para lograr resultados en esa lucha es preciso que todos podamos percibir que vivir tiene sentido, que se recompongan los lazos interpersonales en la familia y en la comunidad, que se recupere la cultura del trabajo y que este sea bien remunerado, que aumenten la calidad de la educación y el ingreso, permanencia y egreso de alumnos en todos los niveles del sistema educativo, que haya acceso universal a una buena vivienda, que nadie deje de tener la oportunidad de una vida digna y también que puedan sanarse todos los que están enfermos por el consumo de drogas.

La cocaína no se “cultiva”

Berni también afirmó que Argentina no es un país de producción de drogas ya que, según dijo, aquí "no existen condiciones geográficas y climáticas para que cultivos de cocaína se den en la escala necesaria para producción de drogas. No puede producir droga quien quiera, sino quien pueda". Es alarmante que el secretario de Seguridad incurra en la estupidez de aludir a “cultivos de cocaína”, lo que hace suponer que ignora que la cocaína no se “cultiva” sino que se elabora mediante el procesamiento químico de hojas de coca, que sí se cultivan y cosechan desde hace siglos, hacen parte de la cultura ancestral de los pueblos del altiplano argentino-boliviano-peruano y no son en sí mismas una droga prohibida.

Para reducir su imperdonable ignorancia Berni puede consultar, por ejemplo, el Manual Sobre Químicos Utilizados en la Producción Ilícita de Drogas de la CICAD, oficina de la Organización de Estados Americanos (OEA) dedicada a la prevención y lucha contra el narcotráfico, en cuya aprobación participamos representando a la SEDRONAR de la Argentina.

Ahí se explica la función de los llamados precursores químicos, “sustancias que se utilizan en la producción, fabricación y/o preparación de estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sustancias de efecto semejante y que incorpora su estructura molecular al producto final” y que para elaborar clorhidrato de cocaína las hojas de coca deben ser tratadas con kerosene, ácido sulfúrico, carbonato de calcio, cloro, acetona, éter, amoníaco y permanganato de potasio y buena parte de esos precursores se desvían desde la Argentina a Bolivia para elaborar la pasta base que, en cantidad creciente, termina de procesarse en “cocinas” situadas en nuestro país.

Berni se contradice a sí mismo al desmentir que la Argentina sea productora de cocaína y admitir que en el país se detectaron 225 laboratorios y que la mitad de ellos son "cocinas” de droga. Aunque añade el sinsentido de decir que ahí "no se produce, se adultera la cocaína", con lo que quiere hacer creer que “la buena” es importada y acá sólo “se va diluyendo la pureza para aumentar el volumen y tener mayor rentabilidad. Eso no es elaboración".

Por fin, a la hora de elegir fuentes de autoridad a quienes citar, antes que a Escobar Gaviria, Berni podría acudir a los documentos de los sacerdotes de la Pastoral Villera que lidera el padre José “Pepe” Di Paola, quienes están en el frente de la batalla contra el narcotráfico, opinan que la legalización aumentaría la indefensión de los niños, adolescentes y jóvenes más humildes ante el avance de las drogas y que acerca del avance del narcotráfico en la Argentina señalan que “la pasividad del Estado y las fuerzas de seguridad ha hecho que se instalara aquí un fenómeno que estaba bastante lejano”.

Frente al narcotráfico los curas villeros no se rinden. Nosotros tampoco. Y si Berni quiere rendirse debería renunciar a ser secretario de Seguridad de la Nación.


Lugarteniente de S.E. el Prepósito General 
Orden Caballeros de SS el Papa
"San Ignacio de Loyola"

Artículo publicado bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948"



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