jueves, 2 de enero de 2014

DESAFÍO A LA CORDURA. Por S.E. el Señor Cab Tcnl. Don José Javier de la Cuesta Avila OCSSPSIL.(LMGSM 1 y CMN 73).




Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


DESAFÍO A LA CORDURA. 

Nuestros antepasados, aquellos que fundaron la Patria, sabían que cada acto era un riesgo y, pese a ello, lo asumieron, porque en la esencia de sus acciones había prudencia, honestidad, sensatez y, porque olvidarlo, la cordura que afianzaba al patriotismo. 

Por S.E. Cab Don Jose Javier de la Cuesta Ávila OCSSPSIL 

Vivir siempre es difícil. Esta dificultad es una realidad que se muestra en los que subsisten, los que triunfan o, mas aun, en los que quedan agotados tras la motivación de existir. La persona, las familias y las comunidades desean conocen sus futuros, algunas veces aun pueden preverlos, pues la posibilidad de ser siempre existe, pero deben recordar que la realización individual siempre se materializa en entornos de los que se es parte y medio. El individuo libre nunca lo sera en todo, ya que la comunidad lo hace en ella y, por lo tanto, vivir significa a la larga convivir. El ser humano, a lo largo de su existencia, aprendió que el raciocinio y el conocimiento son las herramientas lógicas que su experiencia forjo para vivir. El gran problema o la gran cuestión, es que, cuando la lógica desaparece o la incertidumbre se adueña de los momentos, todo se transforma en desesperación, sin salidas aparentes, lo que resulta una verdad cuando ello depende solamente de la imprevisión, desconocimiento o mera suerte circunstancial. Enfrentar la duda es el momento de la cordura. Es decir, cuando todo se cae, no surgen respuestas y el vendaval destroza. arrastrando hasta lo aparentemente mas firme, la solución, ante el desastre, tiene que surgir de la cordura. La cordura, si bien es básicamente inteligencia, su esencia reside en el carácter y se apoya en el convencimiento que, desde ella, se trasmite y fortalece las acciones y convierte el problema en aliento. En el peligro materializa al héroe, en los gobiernos muestra al estadista y en la vida diaria se lo encuentra en los padres. Es decir, la cordura es un bien existente, real, concreto y posible de activar, claro esta, si hay voluntad para hacerlo.

Nadie duda que nuestra Argentina esta en problemas. Todos sabemos que existe, pero no hay nadie que quiera asumir ser su origen. Algunos temen el futuro, pero no dan las medidas para escapar. Muchos estamos ante el problema, queremos salir de el mismo, pero, no tenemos las capacidades, formas o posibilidades para hacerlo. Sin embargo, hay quienes si pueden actuar y tienen los medios para hacerlo. Estos verdaderos "adalides", son los políticos, tanto aquellos que forman el gobierno como los que están en la oposición. Pero, para ello , hay que reconocer la situación de crisis, luego no buscar culpas sino orígenes y aceptar que el problema actual no es único, ya que es la suma de otros del pasado, que no fueron resueltos, olvidados o postergados. Lógicamente, habrá que hacer "cosas" que, de alguna manera, afectara a algunos. La prudencia, la honestidad, la justicia y la innovación convocante, serán serán las bases que actuaran como los andariveles, donde se guiaran acciones y probaran, con sus efectos, lo saludable de las medidas.

La crisis se refleja en la economía, pero ella, sin dudas, es la resultante de la política. Cuando la política se construye exclusivamente desde ideologías, a la larga, hace escenarios ficticios, que se apartan de la realidad y no pueden ser materialmente concretados. Es de reconocer, que las ideologías son una forma de guía hacia futuros, pero se tiene que saber que no son herramientas de acción que ofrezcan resultados, ya que, lógicamente, siempre estarán en la dimensión de lo que son: ideas. El hábil dirigente, sin embargo, sabe que su éxito esta en tener ideas y alcanzar la posibilidad de concretarlas. En una civilización innovadora, competitiva y en permanente evolución , se cuenta con diferentes instrumentos técnicos para hacerlo, resultantes de los estudios apoyados en las ciencias. Pero, no basta con tener imaginación, el dirigente, especialmente el político, también, debe tener la percepción para determinar problemas y, consecuentemente, entenderlos y valorarlos para estar dotado de las capacidades para darles respuesta y, consecuentemente, solución. Sin dudas, todos, dirigentes y población, hoy sabemos que, como resultante del intento de implementar ideologías (que no resultaron en la practica lo que ellas prometían en la teoría), el país se encuentra ante la necesidad de enmendar lo equivocado y corregir lo incorrecto, para poder recuperarse como sociedad armónica exitosa. Lo grave es no exponer la situación real, con lo peligroso de tratar de componerlo en sus parcialidades. El proceso actual es percibido mas que tras soluciones, sino un método de intento de correr las consecuencias negativas en el tiempo, para que, incubadas, afloren arrolladoras mañana.

El reclamo de "cordura" (Capacidad de pensar y obrar con prudencia, sensatez y oportunidad) que se hace a los dirigentes políticos (oficialistas y oposición) es, en realidad, una suerte de reconocimiento que se les formula al aceptarlos en su rol de representantes. La CNA claramente expresa que, si bien el poder esta en el pueblo, su ejercicio es a través de los que lo representan. Esta realidad institucionaltiene que ser asumida, ya que, olvidarla, postergarla o eludirla, es dar justificación para actuar fuera de ella. Este es un mal que en el que ya hemos caído ayer, volver a lo mismo, no tan solo es insólito, sino una desinteligencia sin limites. El llamado a la acción conjunta "debe" partir de los políticos que están en el gobierno, sin embargo, los que actúan como oposición no deben eludir su responsabilidad y requerir a aquellos su actuación. El mal es como un cáncer que avanza, invade, destruye, etc. y el tiempo es su aliado maléfico. Postergar es facilitar, negar es apoyar y escapar es una irresponsabilidad.

Si, en merito al futuro del país, se olvidan las ideologías o las posiciones extremas partidarias, privando la inteligencia en las acciones, aquellos que tienen el poder de las realizaciones, actúan con sobriedad aplicativa, ejecutivamente técnica y honestidad profesional, la solución a los problemas dejaran de ser crisis y se transformaren en proyectos. Todo esto, básicamente, si la cordura llega a nuestro país.



 DIRECCIÓN GENERAL DE PRENSA

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