sábado, 28 de septiembre de 2013

HUELLAS QUE DEJA EL TIEMPO. "y una luz de luna bella alumbro de plata al campo, entre penumbras el rancho mostraba su decadencia". Adolfo "vasco" Zabalza OCSSPSIL.




Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


HUELLAS QUE DEJA EL TIEMPO 

 La noche tendió su manto tachonado 
con estrellas y una luz de luna bella 
alumbro de plata al campo, 
entre penumbras el rancho 
mostraba su decadencia, 
en el patio la presencia 
de un perro flaco y hambriento, 
acentuaba los lamentos 
del dueño de esa querencia.

Lo que ayer fue rancho altivo 
con vida y calor de hogar, 
hoy solo puede mostrar 
los pesares que ha sufrido, 
su dueño, criollo curtido
 ya no puede mantenerlo, 
prefiere casi no verlo 
inclinado hacia un costao, 
con sus horcones doblao 
como nadie puede creerlo

En tiempos de las patriadas 
cuando estaba bien plantao, 
le dio refugio y bocao 
a las tropas de avanzada,
 aguanto las maloqueadas 
del indígena irredento, 
se afirmo frente a los vientos 
como potro acollarao, 
y siempre salio parao 
sin pronunciar un lamento

Viejo rancho que ayer fueras 
reducto del paisanaje, 
donde sonara el cordaje 
de guitarras fortineras, 
hoy solo sos la tapera 
de un pasado esplendoroso, 
y aquel paisano orgulloso 
que en barro moldeo tu estampa,
 hoy se cubre con la manta 
de tu recuerdo glorioso.

Rancho y gaucho de mi suelo 
son postales de un ayer, 
que vuelven a florecer 
en mis recuerdos de abuelo, 
ellos son el gran desvelo 
de todos mis pensamientos, 
y en mi canto echao al viento
 bajo el silencio e la noche, 
queda prendido este broche 

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