domingo, 22 de septiembre de 2013

Historia de los Jesuitas en Córdoba República Argentina.



Orden Militar de Caballería jesuita laica, bajo la Bendición del General de la Compañía de Jesús, Padre Adolfo Nicolás, colaboradores en la obra de Dios y de los Jesuitas en la misión de Cristo, en obras inspiradas en el desarrollo, la justicia social, los derechos humanos de los pueblos , el cuidado del medio ambiente y en la espiritualidad ignaciana, sean o no sus dignatarios de la Compañía de Jesús) click..


Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.

Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)

Iglesia de la Compañía de Jesús
La historia de los Jesuitas en Córdoba comienza con la llegada de los tres primeros hermanos de la Orden a principios de 1587. 

No fue hasta 1591 que Juan Ramírez de Velazco pidió que los jesuitas fueran admitidos como moradores permanentes de la población. El 20 de marzo de 1599 se hizo entrega a la Compañía de Jesús el solar que ahora abarca toda la Manzana Jesuítica, para que fuera su residencia estable. En ella había una pequeña construcción con paredes de piedra conocida como ermita de San Tiburcio y San Valeriano.

Córdoba contaba por entonces con sesenta familias y seis mil indios y ya habían llegado otras órdenes religiosas como los franciscanos, los mercedarios y los dominicos. 

Los jesuitas se dedicaron de inmediato a las tareas de culto y apostolado al mismo tiempo que, con la ayuda de los vecinos, construyeron la Residencia y una Capilla, con material perecedero.

En 1608 se creó el Noviciado, para la formación de nuevos religiosos y en 1610 Diego de Torre fundó el Colegio Máximo para estudios superiores destinado a religiosos y seglares. 

Este Colegio Máximo se mantenía con limosnas, donaciones y fundaciones.

Una de estas "fundaciones" fue prometida por el Obispo Fernando Trejo y Sanabria, pero su muerte, acaecida en 1614, impidió que tal donación fuera llevada a término. No obstante, los jesuitas lo tuvieron por insigne benefactor de la Orden. 

Los títulos privados de los jesuitas en su Colegio Máximo, se convirtieron en títulos universitarios valederos en todos los dominios de la Corona, por Breve Pontificio del Papa Gregario XV, en1621 y por Cédula Real de Felipe IV, en 1622 .

Manzana Jesuítica

Para que los estudios superiores estuviesen asegurados con fondos permanentes, y no sólo en donaciones y fundaciones, se recurrió a la adquisición y explotación de estancias en el interior de la provincia de Córdoba, que son las mismas que hoy componen el Patrimonio de la Humanidad. 

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