lunes, 4 de agosto de 2014

Breve del Prepósito General. El porqué de la constitución de la Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola".



Prepósito General 
Orden de los Caballeros de 
Su Santidad el Papa
"San Ignacio de Loyola"



Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios. Herederos de Misioneros y educadores, viajeros y descubridores, cartógrafos y geógrafos, hombres de teología y espada, de ciencia y espiritualidad, conspiradores políticos o pacificadores, los jesuitas han sido, desde la fundación de la Compañía de Jesús una de las órdenes religiosas más importantes y controvertidas de la cristiandad; efectivamente, un grupo muy influyente a nivel mundial.

Desde el Concilio Vaticano II, se destaca cada vez más que el laico en la Iglesia Católica es una auténtica vocación. 

El contenido de esta vocación es la santificación de las obligaciones ordinarias del cristiano y, en primer lugar, las familiares. Así, la Constitución Dogmática Lumen Gentium afirma que su vocación consiste en "iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor" (n. 31). 


El Decreto conciliar Apostolicam Actuositatem indica que forma parte de esta vocación el apostolado, entendido como deber de acercar almas a Dios. Según este documento, "ejercen el apostolado con su trabajo para la evangelización y santificación de los hombres, y para la función y el desempeño de los negocios temporales, llevado a cabo con espíritu evangélico de forma que su laboriosidad en este aspecto sea un claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres" n. 2).


El 
Código de Derecho Canónico define al laico en su canon 207 con un criterio negativo: es laico quien no es 
clérigo.

Nuestra creación es respuesta concreta  a los pedidos y sugerencias realizados por la Compañía Universal (plasmadas en diversos documentos como la CG 34, Colaboración de los laicos en la Misión – , Proyectos de las Provincias SJ, y otros) de conformar un nuevo “Sujeto apostólico” en el que laicos y jesuitas colaboren conjunta y estrechamente en la Misión evangelizadora de la Compañía y de la Iglesia con un carisma y modo de proceder particular e ignaciano.

Esta necesidad de colaboración  surge, por un lado de la disminución del número de jesuitas, pero también, y principalmente, de la “invitación a desarrollar la vocación laical en la Iglesia colaborando, al modo ignaciano y según esta espiritualidad, en la Misión de Cristo”(1).

La Congregación General 34ª , en su decreto n.13 sobre Colaboración con los laicos en la misión,

La Congregación General 34ª , en su decreto n.13 sobre Colaboración con los laicos en la misión,empieza con la afirmación que ‘la Iglesia del siguiente milenio será la Iglesia del laicado” (n.1). Termina diciendo: 

‘La colaboración con el laicado es a la vez un elemento constitutivo de nuestro modo de proceder y una gracia que pide una renovación personal , comunitaria e institucional. Nos invita al servicio del ministerio de los laicos, a compartir con ellos la misión, a crear formas de cooperación’ (n.26). 

El decreto de la  CG 34  propone fundamentalmente una colaboración entre jesuitas y laicos basada en:

  • El compartir con ellos una herencia, especialmente de carácter espiritual, como son los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.
  • Una colaboración de ‘doble mano’. Es decir, no solamente los laicos son llamados a trabajar en obras de la Compañía, sino que los jesuitas también son llamados a colaborar en obras comunes a jesuitas y laicos o en obras dirigidas y administradas por laicos.
  • Afirma también que, además de la formación que los jesuitas pueden ofrecer a los laicos, los mismos jesuitas también necesitan, a su vez, de una formación que les prepare para trabajar y colaborar con los laicos.
  • Una colaboración que se da a través de diversos tipos de asociaciones laicas promovidas por la Compañía y de otras formas de vinculación que describiremos más adelante, al hablar de las relaciones de los laicos con la Compañía de Jesús.


Para que laicos y jesuitas puedan trabajar en “comunión” se requiere  de ambos “la formación religiosa y espiritual y el necesario conocimiento de la espiritualidad y del carisma ignacianos, para que la colaboración pueda ser no sólo principalmente ‘institucional’ sino , sobre todo , una verdadera colaboración en la misión”. (4) pag16

En esta perspectiva, la Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa “San Ignacio de Loyola”reúne a  laicos y jesuitas  de los apostolados y obras fundadas en la espiritualidad ignaciana para  fortalecer la pertenencia e identidad de visión y misión,  acrecentar el compromiso en la colaboración tanto de jesuitas como de  laicos y  promover la formación laical en el carisma y espíritu ignaciano.

La OCSSPSIL genera espacios de encuentro entre jesuitas y laicos para reflexionar sobre los temas que hacen a la misión, ya sea referidos al contexto, a las acciones propias de los diferentes apostolados, las circunstancias sociales emergentes, la realidad de pobreza en que vive más de la mitad de la población mundial, la propuesta de proyectos puntuales. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario