jueves, 6 de marzo de 2014

Visita Ad Limina. Francisco animó a los obispos españoles a abrir nuevos caminos al Evangelio. Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola".






Quiénes somos 
Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)



Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibió este lunes a los 83 obispos españoles que durante estos días están realizando la visita “ad límina”, a quienes animó a no escatimar esfuerzos para abrir nuevos caminos al Evangelio e invitó a poner a las Iglesias particulares en “un verdadero estado de misión permanente, para llamar a quienes se han alejado y fortalecer la fe, especialmente en los niños. La fe no es una mera herencia cultural, sino un regalo, un don que nace del encuentro personal con Jesús y de la aceptación libre y gozosa de la nueva vida que nos ofrece”, subrayó. También destacó la tarea de la Iglesia en España en favor de los más necesitados. El cardenal Antonio Rouco invitó al pontífice a visitar el país con motivo del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

El pontífice comenzó con unas palabras de esperanza, en las que invitó a mirar a las raíces de la propia historia: “Ahora que están sufriendo la dura experiencia de la indiferencia de muchos bautizados y tienen que hacer frente a una cultura mundana, que arrincona a Dios en la vida privada y lo excluye del ámbito público, conviene no olvidar vuestra historia. De ella aprendemos que la gracia divina nunca se extingue y que el Espíritu Santo continúa obrando en la realidad actual con generosidad. No ahorren esfuerzos para abrir nuevos caminos al evangelio, que lleguen al corazón de todos, para que descubran lo que ya anida en su interior: a Cristo como amigo y hermano”.

“En esa búsqueda –destacó- es importante que el obispo no se sienta solo, ni crea estar solo, que sea consciente de que también la grey que le ha sido encomendada tiene olfato para las cosas de Dios” y los invitó, con particular intensidad en el momento actual, a poner a las Iglesias particulares en “un verdadero estado de misión permanente, para llamar a quienes se han alejado y fortalecer la fe, especialmente en los niños. La fe no es una mera herencia cultural, sino un regalo, un don que nace del encuentro personal con Jesús y de la aceptación libre y gozosa de la nueva vida que nos ofrece”.

“Esto requiere anuncio incesante y animación constante, para que el creyente sea coherente con la condición de hijo de Dios que ha recibido en el bautismo. Despertar y avivar una fe sincera, favorece la preparación al matrimonio y el acompañamiento de las familias, cuya vocación es ser lugar nativo de convivencia en el amor, célula originaria de la sociedad, transmisora de vida e iglesia doméstica donde se fragua y se vive la fe. Una familia evangelizada es un valioso agente de evangelización, especialmente irradiando las maravillas que Dios ha obrado en ella. Además, al ser por su naturaleza ámbito de generosidad, promoverá el nacimiento de vocaciones al seguimiento del Señor en el sacerdocio o la vida consagrada”, agregó.

El Papa se refirió expresamente al documento de la CEE “Vocaciones sacerdotales para el siglo XXI” (Asamblea Plenaria, 26 de abril de 2012), para recordar a los obispos que la pastoral vocacional es un aspecto que deben “poner en su corazón como absolutamente prioritario, llevándolo a la oración, insistiendo en la selección de los candidatos y preparando equipos de buenos formadores y profesores competentes”.

Por último, reconoció la tarea de la Iglesia en España en favor de los más necesitados: “Sé bien que, en estos últimos años, precisamente vuestra Caritas – y también otras obras benéficas de la Iglesia – han merecido gran reconocimiento, de creyentes y no creyentes. Me alegra mucho, y pido al Señor que esto sea motivo de acercamiento a la fuente de la caridad, a Cristo que ‘pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos’; y también a su Iglesia, que es madre y nunca puede olvidar a sus hijos más desfavorecidos. Los invito, pues, a manifestar aprecio y a mostraros cercanos a cuantos ponen sus talentos y sus manos al servicio del ‘programa del Buen Samaritano, el programa de Jesús’”.

Palabras del cardenal Rouco Previamente, el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, agradecido al Papa el recibimiento y evocó con emoción la última visita “ad limina” que los obispos españoles realizaron en los últimos días de vida del Beato Juan Pablo II.

“Hoy, Santo Padre, -aseguró- nos alegra encontrarnos con un Papa que nos conoce, conoce a España y a la Iglesia en España, tanto en su historia bimilenaria como en el presente”.

El Presidente de la CEE subrayó que “en los años transcurridos desde la última visita ad limina hasta hoy, evangelizar ha sido el gran leivtomiv de los afanes apostólicos de los obispos en España. La experiencia de conversión vivida en el gran Jubileo del año 2000 ha impulsado y fortalecido nuestra convicción de que sólo el Evangelio de Cristo puede sanar y potenciar espiritualmente a nuestra sociedad española tocada y tentada en su mismo fundamento por la concepción secularista y materialista de la vida. La predicación, la catequesis y la educación en la fe han sido una preocupación constante, junto con la necesidad, sentida con mucha urgencia, de ayudar a nuestros cristianos a hacerse presentes en los ambientes de la cultura, la universidad y la escuela, y, de un modo más acuciante, en el campo del matrimonio, de la familia y de la vida y de las antiguas y nuevas pobrezas que emergieron con fuerza en los años de crisis que estamos atravesando y que constituyen un gran reto a la caridad de la que nuestras iglesias quieren ser -¡y lo son! testimonio viviente”.

El cardenal Rouco señaló también que todas estas preocupaciones son vividas en el horizonte de la misión ad gentes. Mencionó expresamente a los emigrantes, a los jóvenes, a los niños, a los ancianos y a los enfermos, y ha destacado que los obispos españoles quieren hacer suyo “el gozo del Evangelio” que el Papa enseña, testimonia e irradia, tan apropiado para las exigencias de la situación actual en España.

Por último, en nombre de todos los obispos, invitó al Papa a visitar España: “El V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, Santa española y universal si los hay, nos ofrece una oportunidad de excepcional valor evangelizador”.+


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