domingo, 30 de marzo de 2014

Breve del Soberano General de la Orden de Los Caballeros de Su Santidad el Papa “San Ignacio De Loyola”. MOVILIDAD SOCIAL, para los Prioratos Generales de Argentina, España e Italia y demás regiones donde actúan nuestros Representantes Culturales.



Prepósito General 
Orden de los Caballeros de 
Su Santidad el Papa
"San Ignacio de Loyola"


“Aprended a hacer el bien, buscad el juicio, restituid al agraviado, hacer justicia al huérfano, amparad la viuda” [ Isaías, 1,17 ]

La movilidad social 

El progreso en la escala social requiere de una acumulación de capitales y de conocimientos. Sin capitales ni conocimientos no hay ascenso social posible

La posibilidad de realizarse a sí mismo, esto es: ponernos de pie, levantar cabeza y comenzar a progresar para legar un futuro mejor a nuestros hijos. Por eso, millones de hombres, que fueron nuestros padres y abuelos, embarcaron hacia la Argentina y aquí construyeron esta patria que todavía usufructuamos, porque funcionaba el mecanismo de la “movilidad social”, esto es la posibilidad de progresar por los propios méritos y no por dádiva ajena.

Cuando se dan las condiciones de “movilidad social”, los desocupados encuentran trabajo, los marginales dejan de vivir en inhumanas covachas, los pobres mejoran su nivel de vida, los hijos de obreros llegan a ser investigadores científicos en los mejores centros mundiales, los profesionales de origen humilde acceden a cargos ejecutivos en enormes corporaciones y los pequeños comerciantes e industriales se conviertan en grandes empresarios.

Pero el proceso de “movilidad social”, que libera a los pobres de la condena a seguir siéndolo hasta su muerte y de engendrar hijos que también serán pobres, se destruye inexorablemente cuando se mantiene vigente un sistema impositivo desalmado y un sistema educativo degradado.

Proceso de movilidad social 

La “movilidad social” nunca es fruto de la asistencia estatal ni de la repartija de electrodomésticos, sino de una fuerza interior que se desata dentro de la persona como una poderosa palanca para remover todos los obstáculos a su progreso individual.

Este proceso se basa en la acción humana e imperiosamente necesita de un esfuerzo de voluntad, es decir, de la capacidad para elegir prefiriendo lo mejor y proceder de acuerdo con el deseo de alcanzar la meta ambicionada o rehuir la meta desechada

Inexorablemente el proceso requiere de cuatro pasos: 

1º. Tener autoestima (sentirse incómodos) 
2º. Estar bien educado (saber que se puede vivir mejor) 
3º. Disponer de capital (contar con medios materiales) 
4º. Respetar las reglas (adoptar una conducta apropiada) 

Si cualquiera de nosotros estuviese satisfecho con la pobreza, la mugre y el desorden, carecería de motivos para actuar, porque no encontraría razones para cambiar de estado.

No tendría deseos ni anhelos de superación, sería perfectamente feliz. No haría nada y simplemente viviría esperándolo todo del Estado. El incentivo para progresar es siempre el malestar, sentirse incómodos y tener un ferviente deseo de abandonar un estado de cosas deplorable

Para que eso suceda, el individuo tiene que saber que es posible vivir mejor. La mente debe presentarle situaciones más gratas, confortables y apacibles que las que ahora vive y esto sólo se consigue por el conocimiento que brinda la educación. Sólo la educación permite conocer que hay un mundo superior, mejor y más digno.

Pero ni la sensación de incomodidad, ni la capacidad de representarnos un estado de cosas atractivo bastan por sí mismas para empujarnos a actuar. Debe concurrir un tercer requisito: disponer de medios materiales, instrumentos y equipos para poder actuar, lo cual se consigue cuando existe la posibilidad de acumular capital con una parte de los ingresos individuales

Por último, aun disponiendo de conocimientos y de capital es necesario saber cómo se hacen las cosas y adoptar un comportamiento deliberado, sujeto a disciplina y reglas de recta conducta capaces de suprimir las incomodidades para alcanzar las metas propuestas. la “movilidad social” tiene dos exigencias indispensables para funcionar adecuadamente: 

a) la posibilidad de acumular capitales y 
b) la acumulación de conocimientos. Sin capitales ni conocimientos no hay ascenso social posible.

De la misma manera, con un sistema educativo degradado por una visión facilista de la enseñanza -que descuida completamente la formación de la inteligencia y el carácter de niños y adolescentes, que tiende a entretenerlos y convertirlos en mano de obra barata en lugar de formar una persona, que está despreocupado por la pérdida de días de clase y que sólo tiende a garantizar que pasen de grado y no que se formen- es imposible que nuestros niños y jóvenes puedan tener una comprensión cabal del mundo en que van a ingresar, saber qué es lo que está pasando y estar en condiciones de tener respuestas para solucionar los problemas.


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