martes, 30 de julio de 2013

Diálogo con Ignacio de Loyola. "Propio es de Dios y de sus ángeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo espiritual...” (Ignacio de Loyola)






Orden jesuita laica que colabora en forma conjunta en obras inspiradas en el desarrollo,la justicia social, los derechos humanos de los pueblos, el cuidado del medio ambiente y en la espiritualidad ignaciana,  sean o no sus dignatarios de la Compañía de Jesus).


Propio es de Dios y de sus ángeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo espiritual...."Ignacio de Loyola"  


Amigo Ignacio, 

Buenos días... 

Nos acercamos a la fiesta celebrando tu peregrinación a la eternidad que sucedió en el año mil quinientos cincuenta y seis... Un treinta y uno de Julio...? Así es... Gracias...

Vamos al objetivo: ¿Te consideras revolucionario para tu tiempo?

Te contesto con la afirmación de mi sucesor actual: P. Adolfo Nicolás, General de mi mínima Compañía, hoy: “Ignacio era revolucionario porque tomó muy en serio la realidad humana como punto de partida...”

¿Qué significa esta afirmación? 
Antes, en las reflexiones y procesos filosófico-teológicos se consideraban como dimensiones esenciales: el cosmocentrismo..., después el teocentrismo…, y, yo fundamento mis Ejercicios Espirituales en el ser humano, arrojado al universo... Un profundo misterio... Qué asombro...!

¿Puedes aclarar tu afirmación? 
Abre el librito de mis Ejercicios Espirituales en el número veinte y tres: “El hombre es creado por Dios...” para ser feliz... “La gloria de Dios es que el hombre viva. Y, la gloria del hombre es la visión de Dios...” (S. Ireneo, 305) Es la raíz, la fuente... El cogollo... “Principio y Fundamento...” de todo el profundo proceso de mis Ejercicios Espirituales. Guiados por el Espíritu de Cristo muerto-resucitado..

Pero, ¿qué es el hombre? 
Muy buena pregunta: “El hombre, trágico en sus propios dramas, el hombre súper hombre de ayer y de hoy, y, por lo mismo frágil y falso, egoísta y feroz; luego, el hombre descontento de sí, que ríe y que llora; … el hombre que piensa y que ama...; el hombre sagrado por la inocencia de su infancia, por el misterio de su pobreza, por la piedad de su dolor; el hombre individualista y el hombre social; el hombre que alaba los tiempos pasados y el hombre que sueña en el porvenir; el hombre pecador y el hombre santo...” (Pablo VI, El valor religioso del Concilio Vaticano II)


Muy interesante... En el número uno de las anotaciones de tus Ejercicios Espirituales escribes lo siguiente: “... para quitar de sí todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida...” ¿Es la constante de toda existencia humana? Sí... Así es. Y, en mis numerosas cartas termino escribiendo: “Que la santa voluntad de Dios la sintamos y en todo enteramente la cumplamos...”

En lo más íntimo de nuestras intimidades, ¿todos tenemos esas negras dimensiones? Claro: como la oscuridad es carencia de luz. El frío, carencia de calor. El mal, carencia de bien.

¿Todos tenemos heridas, en distintos niveles? 
No solo eso, sino pecados y rupturas más profundas... Nos sentimos heridos con nosotros mismos, con los demás, con el universo y con el Otro... Y, hasta pecadores..

¿La primera semana de los Ejercicios trata de esas heridas profundas y pecados...? 
Así es...

Y, ¿quién nos cura? 
Acércate al número cincuenta y tres de mis Ejercicios: “... hacer un coloquio a Cristo puesto en cruz: cómo de Creador es venido a hacerse hombre, de vida eterna a muerte temporal y así a morir por mis pecados. Mirarme a mí mismo: ¿qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo y qué debo hacer por Cristo...”? Qué hemos hecho para crucificar a tantos hermanos? ¿Qué estamos haciendo para bajarlos de la cruz? ¿Qué vamos a hacer para resucitarlos? El coloquio es un diálogo profundo, sentido como unos amigos o amigas se comunican entre sí...

¿Cómo sentir y gustar y superar profundamente mis heridas y pecados...? 
Es un regalo, un don gratuito de Dios. Y, debemos pedir humilde, profunda y constantemente... Acércate al número sesenta y tres de mis Ejercicios. Ahí pongo tres coloquios: a Nuestra Señor, al Hijo y al Padre. Pido tres cosas concretas: que sienta interno conocimiento de mis pecados y aborrecimiento de ellos. Que sienta el desorden de mis operaciones y aborrecimiento de ellos. Que conozca el mundo. Y, aborrecimiento de él, para apartarme de las cosas mundanas y vanas... Estoy sintetizando la primera semana de mis Ejercicios Espirituales...

¿Y, la segunda? 
Es el llamamiento de Jesús para construir su Reino, de acuerdo al proyecto de Papá Dios: “Toma una sonrisa y regálasela a quien nunca ha tenido. Toma un rayo de sol y hazlo volar hasta allí donde reina la noche. Descubre una fuente y haz que se bañe en ella quien vive en el fango. Toma una lágrima y ponla en el rostro de quien nunca ha llorado. Toma el valor y colócalo en el ánimo de quien no sabe luchar. Descubre la vida y cuéntasela a quien no sabe captarla. Toma la esperanza y vive en su luz. Toma la bondad y dásela a quien no sabe donársela. Descubre el amor y dáselo a conocer al mundo...” Mahatma Gandhi) Contemplación de la vida de Jesús: desde su encarnación hasta su pasión... Con muchos componentes que coloco: las dos banderas, las tres clases de personas, las tres maneras de humildad, etc., “Quien dijo que todo está perdido/Tanta sangre que se llevó el río/ Cuando no haya nadie cerca o lejos/ Yo vengo a ofrecer mi corazón...” Está muy interesante...

¿Y, la tercera semana? 
Es la pasión de nuestro Señor... En estas contemplaciones y las anteriores el proceso es: ver las personas, oír lo que hablan, mirar lo que hacen y reflexionar para sacar algún provecho... “/Padre nuestro/No eres un Dios que se queda en su cielo/Tú alientas a los que luchan/ Para que llegue tu Reino.../”

¿Y, la cuarta semana? 
“De la Resurrección de Cristo” Una bella petición: “... será aquí pedir gracia para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor...” Y, un gran componente es la “Contemplación para alcanzar Amor...” Muchas gracias Ignacio, hasta pronto...

Aurelio Vera, SJ (ECU)

 


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