Celebrando los 40 años del D.4º CGXXXII, un buen momento para contemplar serenamente los cambios vividos por una buena parte de los jesuitas y colaboradores laicos (Coadjutores Jesuitas Temporales), que hoy componen la Compañía.




Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.

Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)

Bandera de las Américas, adoptada como símbolo de las Américas
por la séptima conferencia internacional Americana de
Montevideo el 13 de diciembre de 1933

Bula de la Santa Cruzada en América
Se dedicaba a los gastos de la guerra contra los infieles



En el año 2015 se celebrarán cuarenta años del decreto cuarto, un buen momento para contemplar serenamente los cambios vividos. Este largo proceso ha sido experimentado en primera persona por una buena parte de los jesuitas que hoy componen la Compañía. Hemos convocado a algunos de los protagonistas para que puedan expresar lo que ha supuesto este decreto en la vida de la Compañía y describir la situación en la que nos encontramos hoy. El presente número 115 de Promotio quiere aportar un balance inicial de este proceso, que pueda servir de base en provincias y conferencias para realizar una reflexión sobre este tema durante el próximo año. Por Patxi Álvarez sj, Promotio Iustitiae, n° 115, 2014/2. 


En 1975 la Congregación General 32 (CG 32) de la Compañía actualizaba la formulación de su misión en su decreto cuarto: ”la misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta” (n. 2) y consideraba ”la promoción de la justicia como parte integrante del servicio presbiteral de la fe” (n. 18).
La Congregación era consciente de las muchas injusticias del mundo de entonces y las percibía como formas de ateísmo, de rechazo al Dios de la vida. A su vez, entendió que aunque el ser humano podía enfrentar aquellas situaciones, no lo quería de verdad, pues no estaba dispuesto a soportar el coste de los cambios (n. 27).
Aquel decreto conmocionó la Compañía por su radicalidad. Los padres congregados fueron lúcidos y se dieron cuenta de que si la Compañía comenzaba a trabajar por la justicia, habría de pagar un precio (n. 46). Así ha sido: desde entonces más de una cincuentena de jesuitas y muchos más colaboradores laicos han muerto por su compromiso de fe en favor de la justicia. El texto anunciaba un renacimiento de la Compañía, que se unía al proceso de renovación que el propio Concilio, unos años antes, ya había desencadenado.
El decreto cuarto supuso una conversión dolorosa para los jesuitas, un proceso que no estuvo exento de errores, ni de conflictos. Unos pocos años más tarde, en 1983, la CG 33 hacía un elenco de ellos (d. 1, n. 32-33). Señalaba que la interpretación del decreto había sido en ocasiones truncada, unilateral, o no bien ponderada. También decía que no siempre se había comprendido la justicia social a la luz de la justicia evangélica y que la Compañía no se había entregado por entero a esta misión. Añadía que ni el espiritualismo desencarnado ni el activismo meramente secular sirven verdaderamente para la proclamación íntegra del Evangelio.
La CG 34, en el año 1995, afirmaba que el compromiso en la promoción de la justicia había sido un regalo de Dios maravilloso, que había puesto a la Compañía en buena compañía, junto al Señor, junto a los pobres y junto a todos los comprometidos en favor de la justicia. Esto había supuesto una renovación de la fe, la esperanza y el amor (d.3, n. 1). Pero también recordaba las dificultades habidas: a veces la promoción de la justicia se había separado de su fuente, la fe; dogmatismos e ideologías habían alimentado la oposición entre jesuitas y nos había faltado coraje para convertirnos a nosotros mismos y a nuestras instituciones apostólicas (d. 3, n. 2).
El P. Kolvenbach, allá por el año 2000, escribía una carta sobre el apostolado social en la que también hacía un balance del apostolado social. Junto a elementos positivos notables, como la entrega, energía y creatividad en todos los rincones del mundo, indicaba también las dificultades crecientes: eran cada vez menos y menos preparados los jesuitas dedicados a este 6 Secretariado para la Justicia Social y la Ecología apostolado, a veces desanimados y en soledad, con escasa organización. Decía que el apostolado social corría el riesgo de ”perder su vigor e impulso, su orientación e impacto. Si esto ocurriera a una determinada Provincia o Asistencia, entonces por falta de un apostolado social vigoroso y bien organizado, la dimensión social esencial se desvanecería también poco a poco”.
El año 2015 se celebrarán cuarenta años del decreto cuarto, un buen momento para contemplar serenamente los cambios vividos. Este largo proceso ha sido experimentado en primera persona por una buena parte de los jesuitas que hoy componen la Compañía. Hemos convocado a algunos de los protagonistas para que puedan expresar lo que ha supuesto este decreto en la vida de la Compañía y describir la situación en la que nos encontramos hoy. El presente número 115 de Promotio quiere aportar un balance inicial de este proceso, que pueda servir de base en provincias y conferencias para realizar una reflexión sobre este tema durante el próximo año.
Los autores han optado en bastantes casos por incluir referencias de su trayectoria personal en la Compañía, que ven ligada a la puesta en práctica del decreto. Muchos de ellos se han decantado por agradecer ”tanto bien recibido” (Ejercicios n. 233). En total se recogen 19 artículos casi todos de jesuitas, con contribución de dos personas laicas procedentes de las seis conferencias.
Un modo sencillo en que se puede utilizar este número de Promotio en comunidades y grupos consiste en seleccionar unos pocos artículos por su interés, proponerlos para su lectura y realizar colectivamente ese mismo esfuerzo de los autores de agradecimiento y de valoración de la situación presente.
Ese ejercicio dará lugar con seguridad a compartir muchas mociones interiores y nos ayudará a renovar una vez más nuestro deseo de ”buscar el Reino de Dios y su justicia” (Mateo 6, 33), para que así, a todos todo se les dé por añadidura.
Tomado del editorial de la revista PromotioIustitiae, n° 115, 2014/2

Una guerra por poder político no es una guerra sectaria. Por S.E. Caballero Gran Cruz Profesor Don George Chaya OCSSPSIL, (BA) in History. Consultant on Middle East and Latin America. Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola".




Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.

Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)

Bandera de las Américas, adoptada como símbolo de las Américas
por la séptima conferencia internacional Americana de
Montevideo el 13 de diciembre de 1933

Bula de la Santa Cruzada en América
Se dedicaba a los gastos de la guerra contra los infieles


La actual crisis en Irak es descripta de forma rutinaria por los comentaristas de medios internacionales, especialmente en Occidente, como una guerra sectaria. El supuesto es que Irak está siendo destrozado porque sus diferentes elementos, especialmente los árabes sunitas y chi’ítas, han decidido, de alguna manera, que ya no pueden vivir juntos.
Sin embargo, Irak no es Siria. Entonces ¿qué tan preciso es este el análisis? Es claro que la respuesta a la pregunta podría tener un impacto importante en la configuración del resultado de la crisis. Algunos de los que afirman que los iraquíes ya no pueden vivir juntos insisten en que las fronteras dibujadas tras el colapso del Imperio Otomano han perdido el sentido y ya no son válidas. En consecuencia, debería considerarse establecer nuevas fronteras para los estados-nación modernos.

Lo cierto es que en el origen de este tipo de análisis se afirma -a mi juicio erróneamente- que Irak es un país artificial e inviable desde su creación misma. Es aquí donde me permitiré recordar una experiencia profesional. Unos años atrás, en un programa de la TVE en Madrid, fui agraviado intelectualmente por un profesor universitario español porque sugerí que EEUU debió haber permanecido durante unos años más al lado de Irak, como ocurrió en el caso de Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial, huelga indicar que los hechos actuales han ratificado mi posición acertada, ayudar a los iraquíes a consolidar sus nuevas instituciones era de fundamental importancia y tal cosa no estuvo presente por la decisión del presidente Obama de retirarse de allí.
Recuerdo que en tono de burla, el profesor español me replicó que “al ser un estado nuevo y sin experiencia democrática, Irak no podía ser comparado con Alemania puesto que la última tenía una larga historia y una gran experiencia democrática”. Al parecer, nuestro profesor no sabía que Irak tiene una historia que se remonta a unos 4.000 años, es decir, mucho antes de que las primeras tribus germánicas aparecieran en Europa. Tampoco sabía que Alemania se convirtió en Estado-nación en 1870. Y que el Irak moderno alcanzó el mismo estatus en 1921, y que tanto Alemania como Irak surgieron de los escombros de distintos imperios. En cuanto a la “experiencia democrática”, ni la tragedia de Alemania bajo el nazismo, ni Irak en la era del ba’azismo fueron lo que podríamos denominar una “experiencia democrática”.

Pero no es mi intención humillar al pobre hombre más de lo que hizo por sí mismo en aquel programa televisivo, menos aun transcurridos cuatro años de la anécdota. Lo traje al artículo para mostrar el calibre y la magnitud del daño que los ignorantes causan y han causado al mundo árabe en particular y a los países en general cuando hablan y se constituyen en ‘soberbios opinologos’ sin la mínima formación académica sobre la temática. Por tanto, dejo al profesor que vaya de tapas y pinchos y me remito al rigor histórico y al pensamiento proactivo que pretende aportar soluciones claras.
Bajo su monarquía, Irak disfrutó de toda la libertad que los diversos componentes del futuro estado alemán habían tenido bajo sus respectivos príncipes.
La fundamentación que esgrimen contra Irak sus detractores -como el profesor español- ha sido y es, que los iraquíes, por ser árabes o musulmanes, son incapaces de vivir en libertad. A los árabes y los musulmanes, en esta corriente de opinión, generalmente se los considera programados genéticamente para favorecer un gobierno despótico. Sin embargo, si la ‘artificialidad’ de Irak significa que no tiene derecho a ser un Estado-nación moderno y unificado, ¿por qué no aplicar la misma norma a los 158 miembros de Naciones Unidas que son más recientes y tan artificiales como Irak? Con el criterio de los detractores de Irak cualquier país del mundo se puede dividir en dos o más partes y cada uno puede redibujar sus fronteras. Sostener tal cosa es un absurdo. Lo crea o no el lector, con prescindencia del caos politico del presente, Irak en su forma actual es uno de los tres estados árabes modernos más antiguos.

Es innegable que hay varias potencias y algunas energías dentro del propio Irak con especial interés en que el país sea desmembrado. Desmontar Irak podría adaptarse a las estrategias de esos poderes y esas energías, pero no será una solución a la crisis actual que tiene sus raíces en otros lugares.
A mi juicio, la crisis en curso podría describirse como una guerra entre fanáticos en lugar de una guerra sectaria. La masa de los sunitas y los chi’ítas de Irak no están involucrados en este conflicto, salvo como víctimas, pues son ellos los que están muriendo.

El hecho de que facciones sectarias de ambos bandos utilicen un lenguaje teológico no nos debe inducir al error. La razón es que la lengua islámica y en particular el idioma árabe, carece de un vocabulario político secular. Esta manifestación ha sido una constante en toda la historia árabe-islámica.

La primera guerra civil en el islam, entre Ali Ibn-Taleb y Muawiya I, no tuvo nada que ver con las interpretaciones de rivalidades en la fe. Se trato únicamente de vencerse entre sí  para ganar poder político.

Sin embargo, la única manera de expresar la rivalidad en aquel momento era a través de un léxico discursivo-teológico, el cual a su vez y durante varios siglos, alentó la confrontación y el cisma doctrinal. Esto es bien simple y no debería ser de difícil comprensión para los analistas occidentales, deben estudiar historia antigua del mundo árabe y con ella el comportamiento del liderazgo y las masas. Previamente, claro que deben aprender el idioma árabe ya que no hay bibliografía en español o inglés sobre la materia. Pero hay colegas de este lado del atlántico que podrían lograrlo, desde luego que sí.
El escenario iraquí es bien sencillo de interpretar, el primer ministro, Nuri Al-Maliki, quiere mantenerse en el poder tanto tiempo como le sea posible. Esto no tiene nada que ver con que él sea un chi’íta. Saddam Hussein, era un sunita que tuvo una actitud similar hasta las últimas consecuencias, no creo que haga falta mencionar su bien conocido final.

Es cierto que el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) y sus enemigos están causando estragos en Irak, pero también es cierto que están motivados por la sed de poder político en lugar de cualquier interpretación específica de la fe. A quien lo quiera ver despojado de sectarismo, hay que decirle que estos sujetos realizan sus desmanes y luchan militarmente por objetivos políticos disfrazados de fines religiosos.

Esto que expongo queda demostrado en el hecho de que ningún teólogo creíble suní o chía ha proporcionado una cubierta religiosa a los combates. En el lado suní, casi todos los teólogos han hecho un llamamiento de buena fe por la paz y la reconciliación. En el lado chií también, el tono abrumador de los clérigos de alto nivel ha estado a favor de calmar los ánimos. A pesar de una serie de presiones políticas, los religiosos de alto rango, como el ayatollah de la ciudad de Nayaf, Ali al-Sistani y el ayatollah de Qom, Alawi Boruyerdi, se han negado a declarar la ‘yihad’ contra el ISIS. En Qom, sólo el ayatollah, Makrem Shirazi utilizo el término yihad, indicando con ello su ignorancia sobre los principios y las reglas bajo las cuales se realiza una llamada de este tipo. Sin embargo, Shirazi, al igual que el líder supremo iraní Ali Khamenei, es una figura política más que religiosa, por lo tanto ‘no puede pretender expresar una posición teológica, cuando lo que efectúa es absoluta acción política’.

En esta situación, el que ha demostrado inteligencia y pragmatismo ha sido el teólogo Alawi Boruyerdi, quien a través de una fatwa, ha declarado, independientemente de posiciones sectarias, que los iraquíes deben luchar en defensa propia, en el apoyo de sus fuerzas armadas regulares, por su propio país y contra los que quieren desmembrar su estado. Por tanto, el actual conflicto no debería ser capitalizado por aventureros para revivir sus milicias sectarias y empujar a Irak de regreso a los viejos tiempos del terror en nombre de la fe.

Irak puede y debe resistir la tormenta. Debe preservar su soberanía e integridad territorial intacta y es en el mejor interés de todos los iraquíes que lo debe hacer. Con ello se quitara a todo aquel que desee deglutirlo utilizando la cortina de humo teológica.

Latinoamérica. Jesuitas fallecidos en el mes de Junio, año del Señor 2014.





Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.

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Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
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Bandera de las Américas, adoptada como símbolo de las Américas
por la séptima conferencia internacional Americana de
Montevideo el 13 de diciembre de 1933

Se dedicaba a los gastos de la guerra contra los infieles



07/06 – P. Justo Gonzalez-Tarrio Gallego, SJ (PER), 84 años.
10/06 – P. Antonio González Dorado, SJ (BET/PAR), 85 años.
19/06 – P. Javier Aristizábal Giraldo, SJ (COL), 79 años.
24/06 – P. Valente Herrera García, SJ (MEX), 81 años.

Invitación CARI. Roca y los 130 años de la ley 1420 Sesión académica a cargo de Marcos Aguinis y Juan José Sebrelli, con comentarios de Rosendo Fraga.






Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.

Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)

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por la séptima conferencia internacional Americana de
Montevideo el 13 de diciembre de 1933

Bula de la Santa Cruzada en América
Se dedicaba a los gastos de la guerra contra los infieles

MARTES 15 DE JULIO. 18.30 Hs



LEY DE EDUCACIÓN COMÚN 1420

La ley de Educación Común 1420 fue la piedra basal del sistema educativo nacional. Se aprobó el 8 de julio de 1884, después de fuertes debates en el Congreso Nacional y en la prensa.


Marcos Aguinis / Escritor. En 1983 fue Subsecretario y luego Secretario de Cultura de la Nación. Ha dictado centenares de conferencias y cursos en instituciones educativas, artísticas, científicas y políticas en Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Israel, Rusia, Italia y casi todos los países latinoamericanos. Ha publicado diez novelas, catorce libros de ensayos, cuatro libros de cuentos y dos biografías. Ha recibido decenas de distinciones y premios, entre los que se destaca en 1995 el Gran Premio de Honor conferido por la Sociedad Argentina de Escritores por la totalidad de su obra


Juan José Sebrelli / Sociólogo, historiador, crítico literario y filósofo. Fue columnista de las reconocidas revistas culturales argentinas Sur y Contorno, y actualmente es colaborador habitual de los diarios La Nación y Perfil y de la revista Ñ. Desde 1991 ha publicado estudios sobre el irracionalismo (el olvido de la razón). La mayoría de sus ensayos refieren a cuestiones argentinas históricas o socioculturales. Obtuvo dos Premios Konex a las Letras en la disciplina Ensayo Político, en 1994 y 2004. Es miembro del Consejo Académico de Fundación Federalismo y Libertad


Rosendo Fraga / Analista político, periodista e historiador. Es colaborador de diversos medios periodísticos y consultor de distintas entidades. Presidente y Coordinador General de Nueva Mayoría. Es Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia y del Instituto de Historia Militar Argentino. Es Miembro del Comité Ejecutivo del CARI. Lleva publicados treinta y tres libros sobre temas políticos, históricos y militares. Ha recibido varias condecoraciones y obtuvo un Premio Konex de Periodismo


CONSEJO ARGENTINO PARA LAS RELACIONES INTERNACIONALES


Martes 15 de julio, 18.30 horas
Uruguay 1037, piso 1º / C1016ACA Buenos Aires / República Argentina
Tel. 005411 4811 0071 al 74 / Fax 005411 4815 4742
www.cari.org.ar


Desde que en 1523 San Ignacio de Loyola, fundara la Compañía de Jesús, esta se destacó desde sus inicios como una organización preocupada por la expansión del conocimiento y las nuevas formas de entenderlo.