Elecciones en Afganistán: la expansión persa y el retorno del fundamentalismo. Por S.E. Cab Prof. George Chaya OCSSPSIL (BA) in History. Consultant on Middle East and Latin America.



Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


Orden Caballeros del Papa en América
Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


Con la publicación de la lista oficial de candidatos a la presidencia afgana, se ha completado un aspecto clave y fundamental de la estrategia del presidente Barack Obama para que la retirada estadounidense de Afganistán se efectúe según la agenda de Washington. El plan de la administración Obama es poner fin a los 13 años de presencia de Estados Unidos en el país a finales de este año. Las elecciones presidenciales en Afganistán están previstas para abril de 2014 y se supone que ellas deben proporcionar el marco político que permita y dé lugar al retiro de los EEUU. Lo cierto es que hay tres problemas con esa estrategia de Washington. A saber: a) El primero es que el anuncio de la retirada ha animado a los opositores del actual status quo, especialmente a los talibanes, a reorganizarse y prepararse para un nuevo intento para la toma del poder una vez que los norteamericanos se hayan marchado. b) El segundo problema es que con EEUU fuera del marco de la seguridad militar necesaria para la estabilidad del país, sea quien fuera elegido presidente de Afganistán, le resultará muy difícil “ejercer y mantener el poder real“, y como máximo, se convertiría en otro líder de facción respaldado por su tribu y/o comunidad étnica. c) A mi juicio, el prematuro retiro de EEUU plantea un tercer problema. Y es que intensificará la rivalidad entre las potencias regionales, especialmente Irán, Pakistán y Rusia, ninguno de los cuales desea ver un Afganistán democrático en su patio trasero. Irán ha inyectado miles de millones de dólares buscando obtener influencia en Afganistán. En la última década, Irán ha sido el segundo mayor donante de ayuda a Afganistán después de EEUU y en la misma forma en que explotaron la retirada de Obama de Irak, los khomeinistas aspiran a llenar el vacío estadounidense y tomar Afganistán para expandir así la Revolución Islámica y ganar terreno en su disputa con los países árabes del Golfo socios de Arabia Saudita. Por otra parte, consciente de su creciente impopularidad en Afganistán, Rusia acompaña estratégicamente la pujante penetración iraní para construir un nuevo bloque antiestadounidense y esta nueva táctica de Moscú está teniendo éxito.

Por su parte, Pakistán está decidido a asegurar una posición dominante en Afganistán en el contexto de su propio enfrentamiento con la India. Para Pakistán, Afganistán es una provincia más de su país y le proporcionaría profundidad estratégica a sus intereses. Al mismo tiempo y debido a su lucha regional contra Irán, varios países árabes han decidido apoyar la política de Pakistán dentro de Afganistán. A cambio, llegado el momento, Pakistán podría abastecer a los países sunitas con ojivas nucleares si es necesario hacer frente a una amenaza nuclear de Irán. La ironía en esto es que fue Washington quien impuso el sistema presidencial en Afganistán, donde la ausencia de una administración fuerte y un ejército eficaz ha hecho que el ejercicio del poder centralizado se convierta en un grave problema. Esto es evidente y el ejemplo palmario es que por más de una década la seguridad personal del presidente afgano ha sido proporcionada por fuerzas especiales estadounidenses.

Afganistán fue creado como un ‘Estado tapón’ para mantener separados los tres poderes históricamente rivales en la zona (Rusia, Gran Bretaña e Irán). Esta rivalidad regional que naciera en los 80 llegó a ser conocida como ‘El Gran Juego’ y ha sido una galaxia de comunidades tribales, étnicas y religiosas que coexistían bajo la autoridad de un poder frágil y desconectado de Kabul. Los comunistas que tomaron el poder con la ayuda de la Unión Soviética en 1977 ignoraron este hecho y trataron de imponer un sistema centralizado. Tal error estratégico arrastró a Moscú a una guerra imposible de ganar.

Luego del retiro soviético, los paquistaníes y sus aliados árabes cometieron un error similar cuando crearon los talibanes, aunque éstos les ayudaron a apoderarse de Kabul. El resultado fueron años de guerra que acabaron con la intervención estadounidense de 2002. Cuando los talibanes fueron desalojados de Kabul, lo más efectivo hubiera sido ayudar a los afganos a construir un sistema parlamentario federal con la presidencia como una función simbólica. Pero la administración Bush rechazó esa opción por asumir que Estados Unidos permanecería en Afganistán el tiempo suficiente para cambiar la cultura política de esa nación. Similares estrategias se habían aplicado con éxito en el pasado en países comoAlemania Occidental, Corea del Sur y Japón, donde décadas de presencia militar y política de EEUU ayudaron a forjar una nueva cultura democrática. Pero nada de esto ocurrió en Afganistán ni en Irak. El presidente Obama, sucesor de George Bush, se negó a proporcionar un compromiso a largo plazo para que tal cosa suceda. Washington no hizo nada para convencer a los afganos en desarrollar un sistema parlamentario basado en el compromiso de la unificación territorial del poder político. Hoy, EEUU dejará Afganistán con profundos y cuantiosos problemas, muchos de ellos, en parte, provocados por las peculiaridades de la política estadounidense.

Ninguno de los 12 candidatos aprobados a participar en la futura elección presidencial tiene la estatura para unificar a los afganos que, muy posiblemente, caigan nuevamente bajo la égida de grupos violentos y fundamentalistas luego de la retirada estadounidense.

Cinco candidatos disfrutan en alguna medida de mayor reconocimiento por sobre el resto, pero no alcanzara para pacificar Afganistán. Uno es el señor Abdul Rasul-Sayyaf, un antiguo líder muyahidín hoy respaldado por Pakistán, pero inaceptable para las comunidades étnicas de los tayikos y uzbekos. Otro es Abdullah Zamariani, ex ayudante del legendario líder muyahidínAhmad Shah Massoud. Zamariani es muy popular entre los tayikos, pero carece de base y aceptación entre los pastunes, que representan casi el 40 % de la población. En tanto el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani podría tener el perfil de hombre de Estado, pero le falta el carisma para entusiasmar a la comunidad pastún y es percibido como cercano a EEUU. Al mismo tiempo, desde Irán el flujo de dinero es monumental a favor de Qutbuddin Hilal, un ex líder del Hezb-Al Islamiyye (Partido Islámico) y hoy aliado táctico de los talibanes. Por último, otro de los candidatos es Ghul Agha Sherzai, un ex comandante de la guerrilla más dura del país y con poca ascendencia tribal pero con un importante ejército propio afincado en la zona montañosa del triangulo fronterizo con Pakistán, zona conocida como la de mayor producción de droga de la región y con importante ascendencia dentro de las fuerzas militares y de seguridad

Para complicar aún más las cosas, el presidente Hamid Karzai decidió jugar la carta nacionalista firmando un acuerdo que permitiría a una fuerza simbólica de la OTAN permanecer en Afganistán en el marco de un proyecto de capacitación en seguridad. Pero al mismo tiempo, Karzai también está cortejando a los mullah de Teherán con la esperanza de que el apoyo de Irán ayude a su facción a retener la presidencia. El resultado es una gran confusión en todo el escenario interno afgano.

Después de aportar cantidad de sangre y dinero en la liberación de Afganistán, muchos piensan que EEUU tendrá influencia en el desarrollo y el resultado de las elecciones afganas. Pero la conducción política estadounidense no ha estado a la altura de las circunstancias, EEUU se ha comportado como una potencia débil en su política exterior. Esto ha quedado muy claro en el desinterés de la administración Obama a nivel regional. En el pasado reciente fue Irak, hoy es Afganistán. Ambos casos muestran que EEUU ha convertido victorias militares contra el terrorismo en derrotas diplomáticas que abren peligrosamente la ruta al regreso de la violencia sectaria allí. Y peor aún, a una desenfrenada escalada nuclear regional planteada por Teherán a la cual los países árabes del Golfo no piensan ceder protagonismo.

Entrevista con el Padre General Adolfo Nicolás s.j. sobre la Siria y la paz.



Quiénes somos 

Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


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Los Jesuitas conquistaron Sud América para la Iglesia de Roma 
(dijo Lord Maculay)


“El haber declarado el día 7 de septiembre como Día de Ayuno por la Paz en Siria es una medida extraordinaria y nosotros queremos unirnos a ella”, Padre General.

Q. El Santo Padre ha salido de su protocolo normal para hablar en pro de la Paz en Siria. ¿qué piensa Usted al respecto?

R. No tengo costumbre de comentar sobre situaciones internacionales o de carácter político. Pero en el caso presente estamos de frente a una situación Humanitaria que supera los límites normales que apoyarían el silencio. Y tengo que decir que confieso que no entiendo quién ha dado autorización a los Estados Unidos o a Francia para actuar contra un país de tal modo que sin duda aumentará el sufrimiento de una población que ya ha sufrido más de la cuenta. La violencia o acciones violentas, como la que se está preparando, solamente son justificables como último recurso y de tal manera que solamente los culpables reciban daño. En el caso de un país, esto resulta totalmente imposible y por lo tanto, a mí me resulta totalmente inaceptable. Nosotros, Jesuitas, apoyamos la acción del Santo Padre al 100% y deseamos del fondo de nuestro corazón que la anunciada acción punitiva no tenga lugar.

Q. ¿Pero, no tiene el mundo la responsabilidad de hacer algo contra los que abusan del Poder contra su propio pueblo, como en el caso de un Gobierno que usa armas químicas en un conflicto?

R. Tenemos en esta pregunta tres cuestiones, que conviene separar claramente. La primera tiene que ver con el hecho que todo abuso de poder ha de ser condenado y rechazado. Y, con todo respeto por el pueblo Norteamericano, creo que este concreto uso de poder que se está preparando constituye en sí mismo un abuso de poder. Los Estados Unidos de América tienen que dejar de actuar y reaccionar como el chico Grande en el barrio del mundo. Esto lleva inevitablemente al abuso, el atropello y el "matonismo" sobre los miembros más débiles de la Comunidad.

La segunda, es que, si ha habido uso de armas químicas, todavía nos queda la obligación de mostrar al mundo de una manera clara que un lado del conflicto, y no el otro, las han usado. No basta con que algún miembro del gobierno del país que quiere atacar diga que está convencido. Hay que demostrar al mundo que esto es así, sin lugar a dudas, para que el mundo pueda confiar en este país. Esta confianza no se da actualmente, y han comenzado ya las especulaciones sobre ulteriores motivos que pueda tener USA en su proyectada intervención.

Y la tercera, que los medios considerados adecuados para castigar el abuso, no dañen a las mismas víctimas del primer abuso, una vez se haya demostrado que esto es lo que ha sucedido. La experiencia del pasado nos dice que esto es imposible (aunque se llame a las víctimas con el eufemismo de "daño colateral") y los resultados son que aumenta el sufrimiento de los ciudadanos ordinarios inocentes y ajenos al conflicto. Todos sabemos que la gran preocupación de los Sabios y Fundadores Religiosos de todas las tradiciones y culturas era "¿cómo reducir el sufrimiento humano?" Es muy preocupante que en nombre de la justicia planifiquemos un ataque que va a aumentar el sufrimiento de las víctimas

Q. ¿No es Usted especialmente duro con los Estados Unidos? R. No lo creo. No he tenido nunca prejuicios sobre este Gran País y ahora mismo trabajo con algunos Jesuitas de allá cuya opinión y cuyos servicios valoro grandemente. Nunca he tenido sentimientos negativos frente a los USA, un país que yo admiro enormemente por muchas razones, incluyendo en ellas su dedicación, espiritualidad y pensamiento. Lo que más me preocupa es que precisamente este país, que yo admiro sinceramente, está al borde de cometer un gran error. Y podría decir algo parecido sobre Francia: Un país que ha sido un verdadero líder en esprit, inteligencia, y que ha contribuido en gran manera a la Civilización y a la Cultura y que está ahora tentada a conducir a la Humanidad hacia atrás, a la Barbarie, en abierta contradicción con todo lo que ha simbolizado a lo largo de muchas generaciones. Que estos dos países se unan ahora para una medida tan horrenda es parte de la ira de tantos países en el mundo. No tenemos miedo al ataque; nos aterra la barbarie a la que somos conducidos.

Q. ¿Y por qué hablar así ahora?

R. Porque el problema es ahora. Porque el Santo Padre está tomando medidas extraordinarias para hacernos conscientes de la urgencia del momento. El haber declarado el día 7 de Septiembre como día de ayuno por la paz en Siria es una medida extraordinaria y nosotros queremos unirnos a ella. Podemos recordar que en un momento en el Evangelio los discípulos no pudieron liberar a un joven del mal espíritu y Jesús les dijo: "Este tipo de espíritus no se pueden echar si no es con oración y ayuno" A mí me resulta dificilísimo aceptar que un país, que se considera, al menos nominalmente, cristiano no pueda concebir más que acción militar en una situación de conflicto y con ello puede llevar al mundo, de nuevo, a la ley de la jungla.

Orden Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola". Il Deserto Dei Gobi. Al confini del Paradiso Sotteraneo.




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Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


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Argentina al frente del Grupo de Países Proveedores Nucleares‏.




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Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


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Fuentes vinculadas al Grupo de Proveedores Nucleares (Nuclear Suppliers Group o NSG por sus siglas en inglés) indicaron ayer en Praga y Viena, que la Argentina, en la persona del Embajador Rafael Mariano Grossi, asumirá la presidencia de este importante grupo para el período 2014-2015.

El Grupo de Proveedores Nucleares vincula a 48 países, entre ellos los más importantes en el ámbito nuclear, que operan instalaciones nucleares y que manejan sus tecnologías y equipos, con capacidad de exportar o transferirlos. El grupo nuclea a la élite de la tecnología y la industria nuclear internacional.

Hago llegar mis felicitaciones a S.E. el Embajador Grossi junto con nuestros mayores deseos de éxito en su gestión. Saludos cordiales a todos y lo mejor para 2014.

*El Grl Br (r.o.) Co.S.Int, Cte Pr (R - GNA) D Carlos Gustavo Lavado Roqué Phd, DIPLOMADO EN DEFENSA NACIONAL, Posgrado Internacional (OIEA) en PROTECCIÓN RADIOLÓGICA Y SEGURIDAD NUCLEAR. Trabajó por la seguridad nuclear del planeta, participó en representación de la República Argentina y de la Gendarmería Nacional, Juntamente con la Lic. Sonia Fernandez Moreno de la Autoridad Regulatoria Nuclear, en la “INTERNATIONAL CONFERENCE ON SECURITY OF MATERIAL-MESURES TO PREVENT, INTERCEPT AND RESPOND TO ILICIT USES OF NUCLEAR MATERIAL AND RADIOACTIVE SOURCES” organizado por la IAEA, e INTERPOL el 07-11MAY01 en Stockholm, Sweden. Juntamente con la Gendarmería Nacional Argentina. 

Participaron del Congreso las siguientes Instituciones Policiales: INTERPOL, EUROPOL, World Customs Organization (WCO), Departamentos de Estado, Defensa y Energía de los EEUU, Policía de España, National Police Board Sueca, Hallan Police Force Sueca, Policía de Eslovenia, Govermment Oficer (Ex KGB) Russian Federation, Policía Noruega, División Antidrogas y Productos Sensibles de Luxemburgo. 

COS INT. Corpi Sanitari Internazionali - Croce Rossa Garibaldina - Forze internazionali Volontarie di Soccorso e di Pace Guardia D'Onore Nazionale Garibaldina del Risorgimento - in virtu di atto del Ministero Difesa Comando Generale Via del Mare n.145 - 00041 Albano Laziale Roma C.F. 96359460589 Tel. Cell. 32811766040 PEC 


De la Curia Jesuitica en Roma, 03 de enero 2014 la misa con el Papa. Photogallery.




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Los Caballeros de la Orden, soldados de Dios, somos jesuitas laicos, somos hombres y mujeres de frontera, dispuestos a estar en aquellos lugares donde hay situaciones de injusticia, donde otros no pueden o no quieren estar, donde se puede tener un efecto multiplicador en bien de la misión. Hombres preparados para responder a las necesidades de nuestro mundo, solidarizándonos con las víctimas de esta historia y así acompañar a Jesús rumbo a la cruz. Somos Compañeros de Jesús, amigos para la misión, y estamos al servicio de la Mayor Gloria de Dios.


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Crónicas de la historia Una calurosa mañana de 1826... Rogelio Alaniz. Colaboración de S.E. Caballero Don Adolfo vasco Zabalza OCSSPSIL.


El 19 de febrero de 1826 los vecinos de la ciudad de Buenos Aires contemplaron con algo de asombro y un cierto toque de indiferencia a una caravana de carretas precedida por hombres de a caballo, que ingresaba a la ciudad de Buenos Aires. No era una tropa de reseros, no eran gauchos venidos desde alguna estancia, no eran comerciantes o proveedores de la pulpería. Había en ellos, a pesar de las ropas gastadas y polvorientas, a pesar de las barbas crecidas y el visible deterioro físico de algunos, una gallardía, una dignidad íntima, una cierta altivez en la mirada que provocaba inquietud y desconcierto. Pronto un rumor empezó a circular entre los vendedores ambulantes, los troperos de la plaza, algunos parroquianos de los bares de la zona, las chinas que marchaban con los atados de ropa para lavar en la costa. Esos hombres de mirada hosca, mal entrazados, eran, nada más y nada menos, los granaderos de San Martín que regresaban a su ciudad luego de catorce años de ausencia.

En efecto, mil hombres del flamante cuerpo de granaderos marcharon en su momento a Mendoza para incorporarse al Ejército de los Andes. Desde ese momento el regimiento estuvo en todas y no faltó a ninguna. Peleó en Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia. Ganaron y perdieron batallas, pelearon bajo los rayos del sol y en medio de tormentas y borrascas; no dieron ni pidieron cuartel. Mataron y murieron sin otra causa que la de la patria. De sus filas salieron generales, oficiales y soldados valientes. Bolívar, Sucre y Santander ponderaron su disciplina, su coraje, ese orgullo íntimo que exhibían por ser granaderos. San Martín, tan ajeno a los elogios fáciles, dijo de ellos: "De lo que mis granaderos son capaces de hacer, sólo yo lo sé; habrá quien los iguale, quien los supere, no". Don José sabía de lo que hablaba.

Pero regresemos al lunes 19 de febrero de 1826. Hacía calor en Buenos Aires, y cerca del mediodía no era mucha la gente que se paseaba por la zona de la Recova y la Plaza Mayor. A los rigores de la temperatura, se sumaban los avatares de la política. Bernardino de Rivadavia acababa de asumir la presidencia, un mandato otorgado por un Congreso que ya empezaba a ser impugnado por buenas y malas razones. Desde hacía unos meses, Brasil nos había declarado la guerra y, para escándalo de los ganaderos federales, el Congreso había iniciado el debate para capitalizar la ciudad de Buenos Aires.

No, no eran buenos aires los que soplaban en el Río de la Plata en esa calurosa mañana. Los vientos de la guerra soplaban amenazantes. La guerra contra Brasil, pero también las guerras civiles. Ni el gobierno ni los opositores tenían ganas de recibir visitas inoportunas, visitas que recordaran tiempos viejos y al nombre de San Martín; un nombre incómodo para una ciudad que no le perdonaba no haber movilizado a las tropas en Chile para defender a Buenos Aires del ataque de las montoneras federales de López y Ramírez.

La caravana llegó hasta la Plaza Mayor, los hombres ataron los fletes en los palenques y se protegieron de los rayos del sol bajo la sombra de la Recova. Nadie salió a recibirlos; no hubo ni ceremonias oficiales ni privadas. Nadie los esperaba y nadie parecía tener muchas ganas de hablar con ellos. Ellos tampoco se quejaron o levantaron la voz. Estaban acostumbrados a las ingratitudes.

Repuestos del viaje, el "trompa" Miguel Chepoya hace sonar su trompeta -la misma que vibró en San Lorenzo- frente a la Pirámide de Mayo. Algunos vecinos miran con desconcierto y algo de temor a estos "rotosos" que se comportan de un modo algo extravagante. ¿A quién se le ocurre hacer sonar una corneta ridícula un lunes a la siesta? Es verdad, ¿a quién se le puede ocurrir semejante cosa en el Buenos Aires de 1826? Después, en rigurosa formación, marchan hacia el Parque de Retiro donde dejan sus arreos. Sólo algunos curiosos los acompañan. Ni formación especial ni comitivas oficiales. Una semana después, la Gaceta Mercantil les dedica algunos renglones. Nada más. Tampoco ellos piden más. El único orgullo que se permiten estos hombres es ser soldados de San Martín y pertenecer al regimiento que para el Libertador era, como se decía entonces, la niña de sus ojos. La mayoría de ellos no conoce los entremeses de la política criolla.

Seguramente no sabe quién es Rivadavia o Rosas; les basta con saber que conocieron a San Martín y que fueron sus soldados. Motivos tenían para estar orgullosos. Su destino militar en los últimos años estuvo unido a las guerras de la independencia. No faltaron a ninguna cita. Combatieron en Vilcapugio, Ayohuma, Sipe Sipe; desfilaron orgullosos por las calles de Montevideo; estuvieron en San Lorenzo, Chacabuco, Maipú y Cancha Rayada. Después se lucieron en Río Bamba. Pichincha, Junín y Ayacucho. El balance es elocuente: ciento diez batallas en las costillas.

Luego iniciaron el regreso a Buenos Aires. El 10 de julio de 1825 llegaron a Valparaíso bajo las órdenes del coronel Félix Bogado. Nada les resultó fácil. Ni en Valparaíso ni en Santiago los esperaban. Les habían prometido pagarles los sueldos atrasados y no lo hicieron; les habían prometido trasladarlos con las comodidades del caso, y tampoco lo hicieron. El coronel Bogado discutió con políticos chilenos y diplomáticos argentinos. El reclamo era más que modesto: caballos y carretas para regresar a Buenos Aires. Recién en Mendoza, un señor llamado Toribio Barrionuevo, sacó de sus bolsillos unos pesos para financiar el regreso.

El 13 de enero de 1826 salieron de Mendoza en una caravana de veintitrés carretas. Antes de partir, Bogado ordenó un recuento de armas y pertenencias: 86 sables, 55 lanzas, 84 morriones y 102 monturas. Setenta y ocho hombres son los que llegaron a Buenos Aires. De ellos, siete estuvieron desde el principio. Importa recordar los nombres de estos muchachos: Félix Bogado, Paulino Rojas, Francisco Olmos, Segundo Patricio Gómez, Dámaso Rosales, Francisco Vargas y Miguel Chepoya. Dos meses después, Rivadavia se acuerda de ellos y los designa escolta presidencial. Pero las desconfianzas y recelos persisten. Finalmente se corta por lo sano y los disuelven.

Veamos el destino de estos sobrevivientes: Félix Bogado, paraguayo y lanchero, se inició como soldado raso en San Lorenzo y concluyó su carrera militar con el grado de coronel. Cada ascenso lo logró en el campo de batalla. San Martín lo hizo teniente coronel y Bolívar, coronel. Murió en mayo de 1829 en San Nicolás. Estaba pobre y tuberculoso. Hoy un pueblo y numerosas calles lo recuerdan, pero en su momento nadie se acordó de él. El "trompa" Miguel Chepoya, iniciado en San Lorenzo, se dio el lujo de hacer sonar su trompeta en Ituzaingó. Es la última vez que lo hizo. Murió en su ley. Peleando contra un enemigo extranjero. José Paulino Rojas era cordobés. También estuvo en todas y en todas fue respetado por su coraje. Ninguna de esas virtudes alcanzaron para salvarle la vida. Rojas, enredado en las guerras civiles, murió fusilado en 1835.

De los otros, es decir de Vargas, Rosales, Olmos y Gómez no dispongo de datos. Es probable que mucho no haya. Por lo general, las grandes biografías no se escriben con las peripecias de estos hombres, cuyo exclusivo patrimonio son las cicatrices ganadas en los campos de batalla. Después, mucho después, llegarán los reconocimientos y los honores. Bartolomé Mitre dirá del Regimiento de Granaderos: "Concurrió a todas las grandes batallas de la independencia. Dio a América diecinueve generales y más de doscientos jefes y oficiales en el transcurso de la Revolución. Y después de entregar su sangre y sembrar sus huesos desde el Plata hasta Pichincha, se paró sobre su esqueleto y los soldados regresaron a sus hogares trayendo su viejo estandarte bajo el mando de uno de sus últimos soldados ascendidos en el espacio de trece años de campaña". Buenas y bellas palabras, para hombres que aquel lunes de febrero de 1826 ni siquiera recibieron el saludo de los perros que entonces vagaban libres y salvajes por las calles de Buenos Aires.

MORALEJA 

 "Ante el peligro se acude a Dios y al Soldado. Cuando el peligro ha pasado, Dios es olvidado y el Soldado despreciado"