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BENDICIÓN DEL XXX SUPERIOR GENERAL DE LA
CURIA GENERALIZIA DELLA COMPAGNIA DI GEZÚ
MIEMBRO DE LA ACADEMIA LATINOAMERICANA
DE HISTORIA MILITAR
Y
El Diplomado en Defensa Nacional está capacitado para conformar equipos de trabajo abocados al análisis y resolución de problemas técnicos (obtención de datos, asesoramiento sobre áreas específicas, determinación de dimensiones a ser evaluadas, entre otros), aplicando los conocimientos y la práctica adquiridos en temas afines con el área de la Defensa (Incluye la Seguridad Interior).
Quien podía imaginar que un auténtico huracán surgiría de la iluminación de un hombre cuya fe le llevó a planear un mundo mejor, y lejos de quedarse en el proyecto con paso firme y una sencillez propia de un santo; rodeado de un grupo de amigos, fundó la Compañía de Jesús.
San Ignacio de Loyola fue coherente con su pensamiento y dando ejemplo de entrega a su causa, supo demostrar con hechos que su ideal era posible, y que cuanto más se desprendía de si mismo, más llegaba a los corazones de quienes le rodeaban.
El Señor puso en su camino a hombres que igual que él decidieron dejar todo cuanto les ataba a este mundo material para construir su camino de santidad.
Yo no puedo escribir como un teólogo, pero inspirado por el carisma de San Ignacio y con la sencillez que él nos enseñó quiero haceros a todos partícipes de mi alegría.
Contento porque a pesar de todas las dificultades hoy celebramos dos siglos de nueva vida, doscientos años de compromiso, de entrega y de ejemplo.
La obra Jesuita no tiene comparación en el mundo, y con la ayuda del Altísimo seguirá dando sus frutos, ahora más que nunca, gracias a que nuestro Santo Padre Francisco, un jesuita ejemplar, cuida y reza por todos nosotros.
Felicidades a todos los hermanos de la Compañía de Jesús y gracias de corazón por habernos dado tanto por tan poco.
Glorioso San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y especial abogado y protector mío!. Ya que tan elevado estáis en el Cielo por haber hecho vuestras obras a mayor honra y gloria de Dios, combatiendo a los enemigos de la Iglesia, defendiendo nuestra santa fe, dilatándola por medio de vuestros hijos por todo el mundo, alcánzame de la divina piedad, por los méritos infinitos de Jesucristo, e intercesión de su gloriosa Madre, entero perdón de mis culpas, auxilio eficaz para amar a Dios y servirle con todo empeño en adelante, firmeza y constancia en el camino de la virtud, y la dicha de morir en su amistad y gracia, para verle, amarle, gozarle y glorificarle en vuestra compañía por todos los siglos. Amén.
AMDG
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